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Sadam Husein (Irak),  Muamar Gadafi (Libia) y Basharal-Asad (Siria), junto con el Gobierno de Irán, mantenían controlados, reprimidos y encarcelados a sus enemigos terroristas del “Estado Islámico” o ISIS. Cuando EE.UU. y sus aliados acabaron con Husein y Gadafi, y entregaron armas a los enemigos de Bashar, liberaron y fortalecieron a los líderes de Al Qaeda e ISIS. Los EE.UU. prefirieron atacar a Husein, Gadafi y Bashar, quienes no eran una amenaza realmente, aunque como consecuencia crearan un poderoso monstruo fanático, criminal y sanguinario: ISIS, el peor enemigo que enfrenta la humanidad.

Además del drama de millones de muertos y la multitud de refugiados que llegan a Europa, todo lo cual se inició con la invasión de Bush a Irak en 2003, también se han destruido ciudades antiguas, edificios históricos y objetos invaluables en actos de barbarie en la cuna de la civilización humana. ISIS, después de tomar grandes extensiones de Irak y Siria, y acuartelarse en Libia, viene destruyendo los sitios arqueológicos que encuentra, considerándolos “producto de la idolatría”. Arrasaron con Nimrud, joya del imperio asirio fundado en el siglo XIII a.C.; Hatra, ciudad de 2,000 años de antigüedad; el museo de Mosul, con reliquias invaluables; y Palmira, reliquia única del siglo I a.C.

Pero la destrucción empezó con las tropas de EE.UU. invadiendo Irak. Con sus bombas y cohetes dañaron reliquias arqueológicas irremplazables, y en Bagdad esas tropas presenciaron sin hacer nada el saqueo de varios museos y de la Biblioteca Nacional. Son crímenes históricos de los cuales la Administración Bush es responsable. El 80% de los 170,000 objetos del Museo Nacional de Antigüedades fueron robados o destruidos durante la ocupación militar de EE.UU. Incluyendo reliquias de las antiguas civilizaciones de Mesopotamia: sumeria, acadia, babilonia, asiria y caldea. También de Persia, la Antigua Grecia, el Imperio Romano y varias dinastías árabes. Las tablillas del Código de Hammurabi, el primer sistema de leyes del mundo, del cual Moisés tomó muchas normas. El Jarrón Uruk de Alabastro, de 5,000 años de antigüedad. Las piezas más antiguas conservadas de escritura primitiva. El rostro de piedra de una mujer, tallado 5,500 años atrás. El busto vaciado en cobre de un rey acadio, del 2,300 a.C.

Los soldados estadounidenses son culpables del incendio de la Biblioteca Nacional, destruyéndose miles de manuscritos antiguos, libros y periódicos desde el Imperio Otomano hasta el presente. Los soldados estadounidenses hicieron barbaridades; por ejemplo, 2,000 soldados acamparon en unas ruinas de la antigua Babilonia que estaban junto al palacio de Husein. Sobre las ruinas pasaron sus tanques destruyendo pavimentos antiguos y construcciones como la puerta de Ishtar. El lugar fue aplanado y cubierto con grava para que sus helicópteros militares pudieran aterrizar.

En Siria, con bombas y cohetes suministrados por EE.UU. y sus aliados, los enemigos de Bashar destruyen joyas arqueológicas e históricas: la antigua ciudad de Bosra con la Puerta Nabatea, el teatro y los templos romanos, las antiquísimas iglesias bizantinas y las mezquitas de los primeros años del islam. En Libia, cuando los EE.UU. y la OTAN acabaron con Gadafi también acabaron con Libia; quedó solamente el caos total, y en total abandono pinturas rupestres con una antigüedad de 12,000 años, la ciudad de Cirene que Marco Antonio regaló a Cleopatra, las ruinas de Leptis Magna --una de las más bellas ciudades del Imperio Romano-- y otras joyas arqueológicas.

Destrucciones arqueológicas, el poderío del “Estado Islámico” o ISIS, millones de muertos y refugiados; todo esto se origina en las invasiones y guerras ejecutadas, causadas o patrocinadas por EE.UU.

*Abogado, periodista y escritor.

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