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Los medios de comunicación tienen una “deuda pendiente” con la diversidad sexual. Si bien es cierto que el tema está “relativamente” presente en la agenda de los medios, su cobertura aún carece de un enfoque basado en derechos humanos.

En este sentido, es mi obligación resaltar que los principales diarios nacionales, son los que someramente han incluido el tema y lo han contextualizado. No obstante, algunos canales de televisión y radios nacionales, tienen una cobertura cargada de burla, ridiculización y patologización.

Se demanda que el tema esté presente en la agenda de los medios nacionales, pero no se trata solo de cantidad, sino también de calidad.

Eventualmente, cuando encendemos la radio o el televisor, podemos encontrarnos con una noticia en la que hay involucradas personas de la diversidad sexual y son abordadas con sensacionalismo, con términos peyorativos que discriminan, estigmatizan y violentan los derechos humanos de la diversidad sexual.

Cuando me refiero a los derechos humanos de la diversidad sexual, no hablo de Derechos Humanos propios de determinados grupos, sino de los derechos humanos que son aplicables a quienes ostentan la condición humana. Es en este sentido que los medios de comunicación deben eliminar ese perfil “carnavalesco y sensacionalista”, con el cual se ha representado a la diversidad sexual.

En Nicaragua, personas que se definen gays, lesbianas, bisexuales y trans, son víctimas de discriminación, no solo en las calles, sino en sus hogares, la escuela, los centros de salud, en sus trabajos e instituciones estatales y privadas. La homofobia traspasa sus vidas, limita el crecimiento personal y como ciudadanos.

No hablo de descartar los hechos relacionados a la violencia y crímenes de odio, sino de abordarlos desde una perspectiva diferente, una en la que se visibilice el fenómeno, predomine la promoción de los derechos humanos, se use un lenguaje inclusivo, se fortalezca la identidad y se redefina una agenda orientada a visibilizar a la diversidad sexual como sujeto de derechos.

Aunque la denuncia es necesaria, en el sentido que visibiliza la violencia y la violación a los derechos humanos de la diversidad sexual, se deben crear nuevas representaciones de donde la diversidad sexual, sea incluida y no excluida; sea sujeto, no objeto.

Se debe transformar ese discurso que estigmatiza y evidenciar el tema desde otros “ángulos”. ¿Cómo hacerlo? Es la pregunta que nos convoca, porque no se trata de lanzar piedras, sino de reflexionar frente a un cambio que nos oriente a “respetar y reconocer” los derechos humanos de la diversidad sexual.

Un cambio que representa un desafío en el abordaje del tema de la diversidad sexual, lejos de la “marginalidad y el delito”, y más cerca del protagonismo positivo, de visibilizarlos con voces y rostros, con titulares propositivos, sin generalizar las identidades, ni “heterosexualizar” la diversidad, con un lenguaje inclusivo y sin estigmatizar, con enfoques que evidencien las causas estructurales de los problemas, citando fuentes de información garantes de los derechos humanos, sin dogmas.

El camino es largo, pero el hecho de publicar esta columna, desde el proyecto Centroamérica Diferente: Derechos Humanos para LGBTI, Derechos Humanos para todas y todos (cofinanciado por la Unión Europea); es un primer paso para la reflexión de lo que como medios de comunicación y comunicadores, publicamos, pero sobre todo es un primer paso para alcanzar el “respeto y reconocimiento” de los derechos humanos de todas y todos.

*Comunicadora Social.

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