•  |
  •  |
  • Edición Impresa

Todos alguna vez nos hemos sentido más que maravillados cuando tenemos una conexión espontánea con distintas series de televisión, cómics, libros, grupos musicales, películas y hasta juegos de video. Y esto lo vivimos a diario porque estos tipos de entretenimiento, en algunos casos, nos gustan porque nos sentimos identificados con la historia que relata o con los personajes, lo cual nos hace sentir muy bien y nos da ganas de seguir leyendo, viendo, escuchando o jugando.

El momento más triste de toda esta fase de pasar viendo una serie o pasar leyendo un libro es cuando llegamos al final, porque nos llegamos a sentir vacíos y no sabemos en qué desperdiciar el tiempo libre, quizás buscando otro de estos o simplemente volverlos a ver o leer. Es como un ciclo de entretenimiento, donde nos refugiamos y compartimos, aunque no nos escuchen, pero aun así nos sentimos bien, debido a esta conexión que tenemos con el ocio.

Pero todo esto no solo culmina en que nos agradan estos tipos de trabajo y ya, no, hay que reconocer generalmente a estos autores, escritores o directores que se esfuerzan por hacer bien su oficio. Lo hacen por dinero, en parte, pero igual el resultado nos termina agradando.

Es cierto, para gustos los colores, porque hay una infinidad de películas, series, grupos y escritores que tienen mucho potencial, y cuando compartimos los mismos gustos con otras personas estamos siendo sociables y a la vez sentimos un poco de satisfacción, ya que existe de nuevo la misma conexión que cuando nos apegamos a estas maneras de entretenernos. Más que todo, cuando ya estamos conectados de esta manera con el ocio, se nos hace un vicio, porque no podemos parar y queremos seguir hasta que lleguemos al final y que este tipo de ciclo vuelva a empezar.

Existen momentos tristes que nos hacen recordar nuestra infancia, ya que tal vez volvemos a ver estos programas que solíamos ver o escuchamos grupos que nos gustaban antes o jugamos videojuegos que nos encantaban y que con una sola nota musical de estos nos hacen recordar tiempos de furia, tiempo perdido, momentos de compañerismo, trabajo en equipo y que por si fuera poco, en algunos casos, nos da el sentimiento de melancolía, querer llorar y regresar a tiempos donde nada importaba, éramos libres y hacíamos lo que queríamos.

Entonces, todas estas maneras de perder el tiempo, que al final no nos parece tiempo perdido, pero que en realidad sí lo es y nos termina dando igual, nos define, porque es una base de cómo es nuestra personalidad y tratamos de demostrarlos para participar más en la sociedad y encontrar a nuevas personas con los mismos gustos, hablar de estos sin importar el tiempo, hasta que pasan años y renovamos la acción del ocio y recordamos cómo solíamos ser.

 

Últimos Comentarios
blog comments powered by Disqus