•   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • Edición Impresa

El ahora papa emérito Benedicto XVI, Joseph Aloisius Ratzinger, nacido en Baviera, Alemania, el 16 de abril de 1927, sintiéndose y reconociéndose humilde y sabiamente imposibilitado para el desempeño exitoso de la tan exigente responsabilidad papal, por sus agudos problemas personales ocasionados por su vejez, anunció al mundo su renuncia a tan dignísimo cargo de Santo Papa de nuestra Iglesia católica universal, el 11 de febrero de 2013, renuncia que se hizo efectiva a partir del 25 de febrero de ese año.

Tenía Benedicto, entre otros, problemas cardíacos a sus 86 años. Los obispos son obligados a dejar el cargo a los 75.

La crítica mundial, el comentario internacional, fue sumamente abundante, habiendo quienes encontraran razonable, franca, inteligente, honrada, admirable, venerable y valiente, semejante determinación; a la vez que, quienes la calificaran como “abandono a la cruz”, irresponsabilidad, quebrantamiento de los mandatos eclesiales…

Al respecto, el Abbé Pierre dijo: “¡No se puede dejar en el puesto (Papa), a un hombre de 80 o 90 años. No es serio!”

El entonces papa, Benedicto XVI justificó: “No abandono la cruz, sigo de una nueva manera con el Señor Crucificado. La barca es de Jesús y no la deja hundirse. Él es quien la conduce a través de los hombres que ha elegido.”

Y agregó: “Amar a la Iglesia significa también tener la valentía de tomar decisiones difíciles, teniendo siempre presente el bien de la Iglesia y no el de uno”.

Hoy, que en los distintos países del mundo estamos convencidos de la grandeza, de la calidad, del intelecto, la energía, el dinamismo, la fortaleza, la sabiduría, el entusiasmo, el coraje, la total entrega, la autoridad, de su humildad, de la indiscutible y maravillosa personalidad del santo papa Jorge Mario Bergoglio, Francisco, no podemos menos que sentirnos agradecidos con el humilde, sabio, franco, inteligente y previsor Benedicto XVI, por haber abierto las puertas de la historia para que entrara en ella el latinoamericano que está causando el asombro mundial por su poder revolucionario, transformador, por su infatigable lucha por la paz, por la igualdad entre los hombres y las naciones, por levantar el estandarte, la enseñanza, la palabra y el ejemplo vivo de Jesucristo.

¡Gracias, Benedicto! ¡No es cualquiera el que renuncia!

*Profesor.

Últimos Comentarios
blog comments powered by Disqus