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En Italia circula el periódico “Il Corriere della sera” (Correo de la tarde), editado en Milán. Es el periódico con mayor difusión en Italia, fundado en 1876. Hace poco este periódico sorprendió con una confidencia del Vaticano que contaré con datos incompleto, pero que transmitirán la idea principal. Encontrándose el papa Francisco con los cardenales y altos prelados de la Iglesia, se asomó a la ventana que daba al parqueo, solo para contemplar una cantidad de vehículos de lujos que lo llenaban, le molestó. Preguntó de quiénes eran esos vehículos y le contestaron: Su Eminencia, son de los Cardenales que asisten a la reunión. El Papa entró a la reunión y lo que sucedió es digno de las anécdotas de Francisco.

Poco después hubo otra reunión. Antes de entrar, el Papa fue a la ventana para observar el parqueo y su preocupación se hizo al otro extremo, al no ver vehículos en el parqueo. Preguntó ahora por la falta de vehículo, y si era que no habían asistido a la reunión ninguno de los prelados. Le contestaron que sí, pero se habían movilizado esta vez en bus, tren y otros medios similares. Esta es mi manera de presentar al papa Francisco.

La carta encíclica Laudato Si’ es el documento del papa Francisco que llama “Sobre el cuidado de la casa común”, la Tierra e inicia con los cantos de San Francisco de Asís, que “recordaba que nuestra casa común es también como una hermana… como una madre bella que nos acoge entre sus brazos”. Luego cita el canto “Alabado seas, mi Señor, por la hermana nuestra madre tierra, la cual nos sustenta y gobierna, y produce diversos frutos con coloridas flores y hierbas”.

En 1854, el presidente de Estados Unidos, Franklin Pierce, hizo una oferta de comprar una gran extensión de tierras donde vivían los indios Swamish, proponiéndole crear una reserva para el pueblo indígena.

El gran jefe indio Swamish, respondió con una carta. Su contenido resultó incomprensible a muchos presidentes de Estados Unidos, hasta hoy, más de 160 años después. Ella dice: “… Somos parte de la tierra y ella es parte de nosotros. Las flores perfumadas son nuestras hermanas, el venado, el caballo, el (sic) gran águila, todos son nuestros hermanos… El murmullo de las aguas de los ríos es la voz del padre de mi padre. Los ríos son nuestros hermanos, ellos calman nuestra sed… por lo tanto deberán tratar a los ríos con la misma dulzura con que se trata a un hermano”.

Tan difícil fue comprender esa sabiduría, “…el aire comparte su espíritu con la vida que sostiene. El viento que dio a nuestros antepasados el primer soplo de vida, también recibió de ellos su último suspiro… lo que ocurra a los animales, pronto habrá de ocurrirle también al hombre. Todas las cosas están relacionadas entre sí… El hombre no ha tejido la red que es la vida, solo es un hilo más de la trama. Lo que hace con la trama se lo está haciendo a sí mismo”.

En 2015, Laudato Si’ ha retomado el hilo de nuestros indios de América y reza: “Esta hermana clama por el daño que le provocamos a causa del uso irresponsable y del abuso de los bienes que Dios ha puesto en ella. Hemos crecidos pensando que éramos sus propietarios y dominadores… La violencia que hay en el corazón humano, herido por el pecado… que advertimos en el suelo, en el agua, en el aire y en los seres vivientes…”.

Dice la carta del gran jefe indio: “Sabemos una cosa, que quizás el hombre blanco tal vez descubra algún día, el Dios nuestro y el de ustedes es el mismo Dios. Ustedes creen que Dios les pertenece, de la misma manera que desean que nuestra tierra les pertenezcan, pero no es así. Él es el Dios de todos los hombres, y su compasión se extiende por igual entre los pieles rojas y los caras pálidas”.

La encíclica retoma a la FAO “… de la urgencia y necesidad de un cambio radical en el comportamiento de la humanidad…”, porque “el crecimiento económico más prodigioso, si no van acompañados por un auténtico progreso social y moral, se vuelven en definitiva contra el hombre”. Y retoma también lo que han dicho los obispos de Sudáfrica: “se necesitan los talentos y la implicación de todos para reparar el daño causado por el abuso humano a la creación de Dios”.

Laudato Si’, es la línea del gran jefe indio.

*Experto en derecho. Catedrático.

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