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Con todo el respeto que me merece el empresario, deportista y gobernador de la provincia de Buenos Aires, Daniel Scioli, candidato a la presidencia por el Frente para la Victoria (FpV), la gobernante Cristina Fernández de Kirchner, con 50% de apoyo a su gestión a pocas semanas de concluir su segundo mandato, sigue siendo la protagonista incontrovertible de la política argentina, a pesar de las campañas sucias de las corporaciones mediáticas en un intento por minimizar los logros de su administración durante los últimos ocho años. Esta prensa obsesa con el kirchnerismo tampoco ha podido con el candidato de Cristina, que de acuerdo a todas las encuestas acaricia la victoria en primera vuelta.

El diario Clarín, el más crítico al gobierno, presentó varias encuestas y todas ellas reflejan que Scioli araña el 40% de la intención de votos con una ventaja de entre 12 y 15 puntos sobre el candidato del segundo lugar, el millonario Mauricio Macri, jefe de gobierno de la ciudad de Buenos Aires. La legislación electoral exige un piso del 45% para ganar en primera vuelta, o un 40% más una diferencia de 10 puntos sobre el segundo lugar más votado. Un tercer candidato en carrera, Sergio Massa, mantiene un voto cautivo que oscila entre el 15 y el 20%. Una alianza entre ellos --a estas alturas, improbable-- le pudiera ganar a Scioli. Sin embargo, de ir a una segunda vuelta el 22 de noviembre, el candidato peronista se impone a cualquiera de ellos.

Hace pocos días Scioli, conservador y pragmático, dirigiéndose a la Cámpora, ese reservorio juvenil que dirige Máximo Kirchner, dijo que esa organización era el presente y el futuro de la Argentina. Ya son historia las desavenencias entre Cristina y Scioli, son otros tiempos.

Pese a la fuerte artillería contra el gobierno de Fernández, que se ha enfocado en los temas económicos, los “sesudos” de estos grandes medios de comunicación ignoran adrede que hay una crisis económica mundial que afecta a potencias, a países emergentes así como a naciones cuya economías aún no son tan competitivas. También omiten, porque les conviene, los programas y políticas sociales que han favorecido a centenares de miles de familias y especialmente a la juventud.

La Directora del FMI, Christine Lagarde, admitió que el pronóstico de crecimiento mundial del 3.8% para 2016 ya no es realista debido a la disminución del precio de las materias primas, lo que provocaría una caída de un punto porcentual en el crecimiento de los países productores de mercancías en los próximos tres años. En tanto, las economías productoras de energía registrarían una baja de 2.25 puntos porcentuales. En nuestra región, economías emergentes como las de Brasil, Colombia y Chile también han sufrido una caída importante en sus exportaciones de materias primas, sobre todo a China Continental que también experimenta una desaceleración económica. Argentina no es la única que atraviesa por dificultades económicas a pesar de que está un poco mejor que algunos de sus vecinos. Uno de estos economistas agoreros, a quien le gusta inducir pánico, decía que desde que los K llegaron al poder, hace 13 años, la economía en el país tuvo un crecimiento del 4.5% anual. Sin embargo, en ese mismo período hubo retrac
ción y estancamiento del empleo, asegura en abierta contradicción.

Programas como Ellas hacen para jefas de familias numerosas que por diversas circunstancias afrontan condiciones de vulnerabilidad o el identificado como Progresar, destinado a jóvenes de entre 18 y 24 años a fin de que puedan empezar o culminar sus estudios en cualquier etapa. “Es necesario seguir teniendo a la educación como uno de los pilares fundamentales de este proyecto político”, dijo Cristina semanas atrás.

Scioli anunció que de ganar llevará la inversión en educación del 6 al 8% y tiene planes para una baja del IVA para los jubilados. 32 millones de argentinos están convocados el 25 de octubre de este año para elegir un nuevo Presidente. Scioli es el favorito.

*Periodista

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