Erick Aguirre
  •   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • Edición Impresa

Decía Guillermo Cabrera Infante que en los idiomas verdaderamente creadores cada generación tiene su versión de Homero. “Cada pueblo tiene el Dante que se merece”, dice el cubano en sus Opiniones fragmentarias (O, 1975). Y lo decía, creo yo, para corroborar esa afirmación tan lúcida que desafortunadamente ha devenido en Perogrullo, aunque sin perder nada de su irrefutable contundencia: que toda traducción es siempre una traición.

Es decir que, desde el punto de vista del lenguaje, una traducción es apenas, indefectiblemente, una aproximación a lo traducido (o traicionado), y como tal está sujeta a errores y a infinitas lecturas o interpretaciones, como en realidad lo está también el texto traducido desde que fue concebido en su lengua original.

Octavio Paz, en diálogo o acuerdo con Jorge Luis Borges y con las concepciones crítico-literarias en boga desde los post-estructuralistas, decía que cada texto es único y, simultáneamente, es la traducción de otro texto. “Ningún texto es enteramente original porque el lenguaje mismo, en su esencia, es ya una traducción”, dice el mexicano en Versiones y diversiones (1974).

Pero ese razonamiento de Paz (él mismo lo admite) bien puede invertirse sin perder validez, lo cual quiere decir que todos los textos son originales porque cada traducción es distinta. Cada traducción es, aunque solo hasta cierto punto, una invención del traductor, una creación suya, un texto único.

Siguiendo, quizás sin saberlo, la máxima del crítico estadounidense Elliot Weinberger, para quien la poesía es todo aquello que merece traducirse, el escritor francés Norbert Bertrand Barbe se ha dado, desde hace más de una década, a la sacrificada y solitaria tarea de traicionar a los poetas nicaragüenses, o más bien, de traicionar sus textos.

Se ha dicho que la mayoría de los poetas son incapaces de traducir poesía (con excepción, seguramente, de su propia poesía, que como ya sabemos es una especie de traducción originaria) debido al frecuente egocentrismo que los aqueja, lo cual sin embargo ha hecho que las mejores traducciones hayan sido logradas precisamente por poetas. 

Y aunque Norbert también se declara poeta y le gusta compartir su poesía con los amigos, su trabajo de traductor quizás esté motivado, en primer lugar, por la falta de egolatría evidente en su personalidad, y además por el convencimiento de que la traducción poética es, como ya dijimos, una operación análoga a la creación poética, solo que, como insiste Paz, desplegada en sentido inverso.

Norbert ha traducido a su lengua y publicado una gran cantidad de textos de autores nicaragüenses, para lo cual ha fundado una editorial en Francia llamada Best Editions. En su colección Grandes Clásicos de la Literatura Nicaragüense, dicha editorial ha publicado El Güegüense, apoyándose en todas sus versiones.

También ha incluido antologías poéticas de Rubén Darío y Alfonso Cortés; El soldado desconocido y Tropical town and other poems, de Salomón de la Selva; Epigramas, de Ernesto Cardenal; la versión editada en México por Vuelta, en 1994, de La insurrección solitaria, de Carlos Martínez Rivas, incluyendo la sección titulada Varia y dos poemas agregados: La pequeña niña que volvió por su muerte y A la manera del murciélago.

En Nicaragua, Norbert ha desplegado una amplia labor docente por más de una década, y ha publicado una obra ensayística en español dedicada a Rubén Darío titulada Estudios darianos (2003). Lo último que supe de él fue que impulsaba diversos proyectos que incluían la traducción de otros poetas, así como traducir y publicar la poesía de Azarías H. Pallais.

La sentencia de Cabrera Infante citada al comienzo de estas líneas acerca del Dante que toda lengua se merece, cobra en este caso una particular atingencia, puesto que la misma también infiere que cada tiempo o cada estado histórico de la lengua produce nuevas formas de lectura, nuevos acercamientos, nuevos lectores con nuevas perspectivas formadas en nuevos contextos. Y es ese el papel que cumplen las traducciones de Norbert. 

Por ese aporte tan importante y entusiasta, la Academia Nicaragüense de la Lengua lo ha incorporado como miembro honorario. En nombre de sus integrantes, hago patente nuestro agradecimiento y nuestra más calurosa y fraterna bienvenida.

* Escritor y periodista.

Últimos Comentarios
blog comments powered by Disqus