Migdonio Blandón B.
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El ingeniero Roberto Sansón, presidente de AmCham, en un artículo publicado en El Nuevo Diario, el 29 de septiembre pasado, comenta las nueve lecciones aprendidas del Ing. Carlos Slim, a propósito de su visita a Nicaragua, y que, desde todo punto de vista, quien de verdad decide seguirlas, exitosamente puede alcanzar la meta de su ideal; y con mayor énfasis sí, siendo cristiano, las completa con la décima lección de: Amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a sí mismo.

Y que si a Él, con su Semejanza que nos da, nos trata como sus hijos, propiciándonos múltiples favores, también le reconozcamos como nuestro Padre amantísimo; y, decidiendo ir en pos Suya, tratemos a nuestros semejantes como hermanos, y de manera especial les ayudemos incondicionalmente a quienes por disposición Suya --en todos los estratos sociales, por distintas causas-- nacen con capacidades distintas. Así, un ineludible día determinado por Él, poder trascender a Su Reino.

Viviendo así en la vida presente, con su ayuda y el propio y decidido esfuerzo, preparados debidamente y siguiendo en todo lo posible los diez puntos señalados --que me he permitido llamar: la clave del éxito positivo-- estaríamos capacitados para alcanzar el ideal que nos proponemos, con el debido uso de los dones que Él nos da en el tiempo necesario; y sin vanagloria ni egolatría llegar a la meta, si Su Voluntad es que sea alcanzable.

Así, con la ayuda de Dios --que es el dueño absoluto de la existencia toda y fuente única e inagotable de sabiduría, de generación en generación-- quienes han sabido acercarse a dicha fuente, habiendo utilizado bien el privilegio de sus dones, científica y tecnológicamente, han efectuado notorios avances, mejorando la existencia humana; pero no quienes a su antojo, y contra Su Voluntad concretizada en el bien y con egolatría fomentan la miseria y la maldad.

La miseria y la maldad han sido la cizaña que el enemigo maligno, desde su rebelión ante el Dios Altísimo, trata de colocar para conquistar adeptos para su reino de las tinieblas, regando dicha dañina semilla en todos los ambientes, para conquistar el mayor número de seres vivientes; y con mayor interés en quienes, al ser redimidos por Jesús, le han aceptado como su Señor, estando a la espera de que, mediante la secularidad de todos los ambientes, puedan desviarse del camino del bien.

Gracias a Dios, aún con la invasora secularidad, el bien perdura sobre el mal, y repito que: el bien, siendo de Dios la voluntad, es lógico comprender que es el patrimonio que a todos nos da.

Así, usando dicho patrimonio, la Fundación Ortiz Gurdián ha hecho con este una encomiable labor, digna no solo del meritorio reconocimiento de la empresa privada, sino de la sociedad entera, al promover la cultura, la educación, el deporte y sobre todo la salud.

Referente a la salud, en El Nuevo Diario del primero de octubre corriente, sobresale la foto de un grupo de personas, titulada: “Miles contra el cáncer de mama”, siendo ese grupo, el equipo que en representación de la Fundación Ortiz Gurdián, --en su benéfica e incuestionable campaña contra el cáncer de mama-- promueve por quinto año consecutivo, su directora ejecutiva, señora Ana Ortiz de Horvilleur, el impactante evento de las ya famosas carreras, para el día 25.

Tal evento, como otros más, se efectúa con el objetivo de colectar fondos para la continua atención de miles de mujeres, combatiendo así tan dañina enfermedad. La clínica especializada, desde su fundación, ha atendido a más de 57,000 mujeres; y a aquellas que después del examen han requerido recibir dicho tratamiento, todo se les hace gratis. Para ello, quienes quieran compartir su patrimonio del bien en tan benéfica campaña, erradicando dicho mal y otros más: ¡A correr como podamos!

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