Eddy Zepeda
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Con beneplácito, hemos recibido la noticia de que el Ministerio de Salud decidió desarrollar la Estrategia de Equipos de Salud Mental para las diferentes unidades de salud del país. Una nación que aspira a desarrollarse en todos los ámbitos debe contar con una población sana, física y mentalmente.

Es preocupante enterarse de las manifestaciones de violencia y disfuncionalidad social, que a diario se dan en regiones, países y municipios, y hasta en las expresiones más reducidas de los conglomerados sociales: barrios y familias.

El denominador común: alteración de la estructura de convivencia y coexistencia.

Conflictos bélicos entre países, grupos religiosos y políticos, etnias, etc. La falta de respeto por la vida y la paz. Sucede allá lejos y también aquí dentro. Siria. Mina El Limón. El barrio Jorge Dimitrov.

Abusos contra los Derechos Humanos de quienes piensan o se comportan diferente. Atropello a los más vulnerables e indefensos: a los adultos mayores, a las personas con discapacidad, a la niñez.

¿Estamos viviendo en una sociedad enferma? ¿Quiénes son los responsables de estas alteraciones? ¿Quiénes siguen pagando las consecuencias?

Se hace urgente activar mecanismos de protección para la ciudadanía con menos posibilidad de defenderse. Las instituciones que constitucionalmente tienen el deber y la facultad de hacerlo pueden iniciar el proceso ya. Mañana es muy tarde.

Regular los diferentes procesos en educación, salud, vivienda, trabajo y seguridad, que incluyan transversalmente cada ámbito de la ciencia, tecnología e innovación, para hacerlos sostenibles en el tiempo, a largo plazo, y no por ciclos de gobiernos.

Considerando que la salud mental es un pilar fundamental, deben prepararse equipos de neurocientíficos (neurólogos, psiquiatras, psicólogos, terapeutas diversos) que acompañen durante el inicio, ejecución y mantenimiento de cada acción, y no actuar nada más en las crisis. Deben ser multidisciplinarios y multisistémicos, con capacidad de decisión de acuerdo a su nivel de calificación o especialización, evitando sesgos políticos, económicos o de otro tipo.

En pleno siglo XXI, no es posible que se sigan presentando tragedias como las masacres en las universidades norteamericanas, como las muertes recientes en barrios capitalinos o las muertes de policías en situaciones controlables.

La reactivación del trabajo de salud mental a nivel del Ministerio de Salud, y a todos los niveles, es una necesidad. En los niveles primarios, secundarios y terciarios. Las otras instituciones vinculadas deberían hacer sinergia para completar el esfuerzo. El sector privado, las Empresas Previsionales de Salud, los Organismos No Gubernamentales, las asociaciones de diversa índole. Leyes aprobadas y reglamentadas por la Asamblea Nacional, hay muchas. Basta echarlas a andar.

*Médico.

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