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El papa Francisco dio punto final a su visita a Estados Unidos con la celebración del Encuentro Mundial de las Familias; concluyendo así su recorrido iniciado en Cuba. En ambos países, abordó temas muy importantes para la vida en el plano económico, social y político.

Los dos primeros viajes de Estados Unidos a Cuba han sido a través del gabinete del presidente Barack Obama; el primero lo realizó el Secretario de Estado, John Kerry, con la reapertura de la embajada; el segundo lo hizo recientemente la secretaria de Comercio, Penny Pritzker, para abordar un diálogo en lo concerniente a las medidas de flexibilización del embargo tomadas por Obama.

En términos políticos, el Papa es indescifrable; dependiendo de donde lo analicen, los calificativos son manejables en Francisco. Si revisaran su historia personal, sus pronunciamientos en la Argentina y sobre muchos temas que aborda actualmente (desde la diversidad sexual hasta su posicionamiento político), seguramente vislumbrará contradicciones, menos en la constante defensa de los pobres, quienes lo admiran y defienden. Bergoglio sostiene que, en sus manifestaciones y prácticas, no existe ningún tipo de diferencias o contradicciones.

Rush Limbaugh (periodista norteamericano y vocero de la derecha de su país), sostiene que, “la exhortación apostólica Evangelii gaudium (La alegría del Evangelio), documento papal difundido en el 2013, es puro marxismo”.

Stephen Moore (economista de The Heritage Foundation), expresa que el Papa “se ha mostrado muy escéptico con el capitalismo y el libre mercado, creo que eso es preocupante” y coincidió en que Francisco tiene tendencias marxistas.

La izquierda, de tradición marxista más ortodoxa, desconfía de Francisco; no le convencen sus propuestas, aun cuando los temas de agenda y muchas posiciones coincidan con sus postulados.

Frente a las posiciones del Papa, expresadas por el presidente Barack Obama y otros voceros norteamericanos, se manifiestan a favor y en contra de ello, según los casos.

John Kerry (secretario de Estado norteamericano), dice estar “profundamente satisfecho porque las prioridades de política exterior de Estados Unidos y los buenos oficios de la Santa Sede, coinciden en muchos temas”. Y no se cansa de agradecerle a Bergoglio.

Raúl Castro también agradece la colaboración del Papa por el acercamiento entre Cuba y Estados Unidos. Bergoglio reedita con Obama, desde otro lugar ideológico, el diálogo y las coincidencias que en los años ochenta unieron a Juan Pablo II y Ronald Reagan, para luchar contra el comunismo.

Frei Betto, identificado con la teología de la liberación, sostiene que “toda la izquierda latinoamericana que conozco está muy feliz con el papa Francisco”, porque “es el primer Papa que tiene claramente una opción con los pobres y que denuncia las causas de las injusticias, no solamente los efectos”.

Por lo visto, hay cambios dentro de la Iglesia católica. Muchos conservadores se decepcionaron por el “relativismo doctrinal” de Francisco, apuntalando a las aperturas de temas antiguamente tabús para la Iglesia, tales como el aborto, la diversidad sexual y el matrimonio.

En cambio, los “progresistas” están satisfechos con la agenda de Francisco y sus pronunciamientos. Confían en que se está produciendo un cambio, admitiendo que para ellos fue inesperado el momento en que Bergoglio inició su pontificado.

Realmente, el papa Francisco es una figura política internacional, que participa activamente de la agenda política introduciendo temas relevantes y fijando posiciones humanistas desde su perspectiva católica.

Defiende la vida y al hombre, especialmente a los pobres y desplazados, sin importar raza y origen, abogando por sus derechos, tomando como eslogan político las tres T: techo, tierra y trabajo.

Comienzan a ver a Francisco como un líder mundial, nadie negaría la popularidad que ha ganado en todo este tiempo. Ha tomado muy en serio su papel como Papa, quien por méritos propios se introduce en la coyuntura internacional, transmitiendo así el aporte de la Iglesia, y el suyo propio, en medio de las crisis políticas e ideológicas.

*Diplomático, jurista y politólogo.

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