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Existe una leyenda Sioux sobre El lobo blanco y el lobo negro; un día, un anciano de una tribu Sioux sostuvo con sus nietos una charla acerca de la vida. Les contaba de una gran pelea que ocurría en su interior entre dos lobos: uno negro y otro blanco.

El negro representaba la maldad, el temor, la ira, la envidia, el dolor, el rencor, la avaricia, la arrogancia, la culpa, el resentimiento, la infidelidad, la mentira, el orgullo, la competencia, la superioridad y la egolatría. El otro lobo, el blanco, representaba la bondad, la alegría, la dulzura, la generosidad, la benevolencia, la amistad, la empatía, la verdad, la comprensión y la fe. El anciano agregó que esa misma pelea ocurre entre todos nosotros, dentro de todos los seres de la Tierra.

Luego de pensar un momento, los niños preguntaron al abuelo: “¿Cuál de los dos lobos ganará?”

Y el anciano Sioux respondió: “Ganará el que más alimentes”.

Hace unos días hubo una masacre en Oregón, Estados Unidos: 10 estudiantes muertos y 7 heridos. Los hechos se dieron en salones de clases. El atacante, un joven de 20 años, fue abatido. En las declaraciones a la prensa, uno de los oficiales dijo:

“La amenaza del atacante fue neutralizada” (luego, en otra conferencia, las autoridades aseguraron que se suicidó).

Apesadumbrado el presidente Barack Obama expresó: “Parece que esto se vuelve una rutina, pero se podría evitar si el Congreso permitiera al menos una modesta regulación de las armas… De algún modo esto se ha convertido en rutina; el informe es rutina; mi respuesta, aquí en este podio, es rutina; la conversación después de la misma… Nos hemos vuelto insensibles a esto. Hablamos de esto después de Columbine y Blacksburg, después de Tucson, después de Nowtown, después de Aurora, después de Charleston. No puede ser tan fácil para alguien que quiere hacer daño a otra persona, tener un arma en sus manos”.

En México, los noticieros dijeron que Estados Unidos no necesita ni locos ni delincuentes de otros países; en la iglesia de Charleston, Carolina del Sur, quien asesinó a 9 personas era un joven norteamericano, hijo de norteamericanos.

En respuesta a aquella matanza el presidente Obama dijo: “En algún momento, nosotros como país, vamos a tener que contar con el hecho de que este tipo de violencia masiva no sucede en otros países avanzados. Esto no sucede en otros lugares con este tipo de frecuencia. Y está en nuestro poder hacer algo al respecto”.

El 9 de octubre ocurrieron dos muertos más, el mismo día en que el presidente Obama se reunió con víctimas del tiroteo de Oregón. Estas dos últimas muertes se registraron en el campus de la Universidad del Sur de Texas (TSU), cerca de Houston, una; y la otra en una universidad de Arizona. Se registró un herido en la primera y tres en la segunda.

En Arizona, el sospechoso es un joven de 18 años (Steven Jones), quien abrió fuego tras un choque entre grupos de estudiantes; todos los afectados son hombres jóvenes.

Cada vez son más frecuentes los disparos en colegios y universidades de Estados Unidos.

Y es difícil encontrar en ese país una película que no tenga un sello de violencia, o un programa en los centenares de canales de TV, o videojuegos, en deportes, en el sistema de educativo que descarta al débil; en las empresas donde no está catalogado valorar al ser humano, donde importa la ganancia como valor. Jóvenes sin afecto, familias fracturadas.

En la habitación de uno de los jóvenes que dirigió una de estas matanzas, encontraron 14 distintos tipos de armas, desde pistolas hasta armas de guerra; 7 de ellas adquiridas legalmente.

En los reportes e informes de la Policía, mencionan que en muchos de los casos existió bullying; en otros, los mismos estudiantes se habían filmado previamente haciendo películas caseras llenas de violencia, llegando un momento en que no diferenciaron la línea entre realidad y ficción, integrando diálogos idénticos a los de las películas de violencia, anotando en los diarios personales la forma que eran menospreciados por los mismos profesores, o como eran relegados en los pasillos cuando pasaban los miembros de equipos de colegios o universidades, que ocupaban los pasillos, y que a codazos hacían a un lado a quienes no se apartaban mientras pasaban. Se valora más en los centros de estudios la popularidad en lugar de los niveles de inteligencia.

Al leer estos resultados nos preguntamos: ¿Estados Unidos, cuál de los dos lobos de tus jóvenes haz alimentado más en su educación y formación?

*Abogado, Master en Derecho Local y catedrático universitario.

 

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