Adolfo Miranda Sáenz
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Recientemente, un diario nacional publicó otro artículo contra el papa Francisco, firmado por Carlos Alberto Montaner --un periodista cubano-miamense-- titulado “Cinco errores del Papa”. Lejos de demostrar los supuestos cinco errores del Papa, Montaner afirma seis errores.

Primero: Que la Doctrina Social de la Iglesia es anacrónica y vacía. La doctrina de la Iglesia en su totalidad es la misma doctrina de Jesucristo que nunca cambia. Según avanza la civilización, la Iglesia la predica en el contexto y lenguaje de cada época aplicándola a las diferentes circunstancias. Todos los sabios de la historia, hasta los más famosos ateos y agnósticos, han admirado las enseñanzas de Jesucristo, aunque fuese tan solo considerando su aspecto humanista. ¿Será más sabio Montaner que todos ellos?

Segundo: Que no se entiende la doctrina de que la propiedad privada se justifique solo si cumple una función social. ¡Es tan sencillo entenderlo! Todo lo que sea propiedad de una persona para su bienestar y disfrute se justifica si lo obtiene con su trabajo honrado. El trabajo cumple una función social. Los bienes de capital se justifican solo si son productivos para la sociedad, si dan empleo justo y pagan impuestos justos para contribuir al bien común (escuelas, hospitales, carreteras...)

Tercero: Que la doctrina sobre procurar el "bien común" es disparate porque los que deciden qué hacer con su dinero no piensan en el "bien común" sino en su propia conveniencia. ¡Pues de eso se trata! Enseñar que todos los bienes proceden de Dios (o de la naturaleza, para los no creyentes) y están destinados para uso de todos. Se nos permite poseer algunos para disfrutarlos y para que también sirvan al bien común, no para despilfarrarlos. Por encima del bienestar individual está el bien común (ejemplos sencillos: si hubiera escasez de agua, racionarla y prohibir derrocharla; o si un alud aislara un caserío, juntar los alimentos y compartirlos).

Cuarta: Que la creencia en un “precio justo” o un “salario justo” es nefasta porque depende de los recursos de cada sociedad. Es "nefasta" para los que se enriquecen cobrando precios injustos y pagando salarios injustos. Nunca ha enseñado la Iglesia que el "precio justo" sea igual en Somalia que en Suiza. Ni que el "salario justo" sea igual si lo paga una gran corporación en EE.UU. o el dueño de un taller en Nicaragua.

Quinto: Que la enseñanza de la Iglesia frente a la desigualdad es peligrosa y absurda, pues atenta contra el libre mercado que debe ser absoluto, sin ninguna regulación del Estado. Montaner defiende lo que Juan Pablo II llamó "capitalismo salvaje": el absoluto libre mercado dejando todo en manos de la "ley de la oferta y la demanda" para regular la economía. El resultado es que más de la mitad de la riqueza mundial está en manos de solo el 1% de la población. Los 80 individuos más ricos del mundo tienen la misma riqueza que el 50% más pobre de la población, que son 3,500 millones de personas (Oxfam, Credit Suisse Global Wealth Datebook 2014, y Forbes). Lo “peligroso y absurdo” es defender que eso esté bien.

Sexto: Que es disparatada la defensa de la austeridad y del no-consumismo. En su encíclica Laudato si, el papa Francisco nos recuerda que los recursos del planeta son limitados y escasos, y se están agotando. Si no se detiene la producción y consumo desmedido por el afán de ganar dinero y gastarlo sin límites, terminando con los bosques, extinguiendo especies, contaminando la tierra y el aire con el humo de las fábricas, con los desechos químicos, etc., simplemente destruiremos la Tierra. ¿Es disparatado advertirlo? ¡Claro que no! Disparates son los que dice Montaner.

*Abogado, periodista y escritor.

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