Silvia Martínez
  •   Managua, Nicaragua  |
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Al iniciar esta columna, me veo obligada a hacer una aclaración en cuanto al término trans que dignifica tres identidades 1. Travestis (alguien que se viste de hombre o mujer solo por disfrute o trabajo) 2. Transexuales (alguien cuyo sexo no corresponde con su sexo de nacimiento; es una condición que se adopta mediante tratamiento hormonal o quirúrgico) 3. Transgéneros (alguien cuyo género no corresponde con su sexo de nacimiento).

Ser trans en Nicaragua es vivir bajo la línea de la pobreza, pero también en Centroamérica. Las personas trans no tienen acceso a sus derechos sociales, económicos y políticos, porque desde su infancia cuando ‘se marcan como diferente’ sufren estigma y discriminación, misma que les impide ejercer su libre derecho a la educación.

Las mujeres y hombres trans pasan por un ‘coladero’ en las escuelas. El sistema educativo los viene ‘sacando’. El bullyingtransfóbico o (acoso) les impide desde la niñez culminar la primaria, siendo este el primer eslabón que los ata a la pobreza. Es común ver a un hombre o una mujer trans ejerciendo la prostitución o insertos en el comercio informal.Ante la falta de acceso a formación educativa, no tienen posibilidades de competir para ejercer el empleo formal.

La falta de un documento que los identifique, también los limita. Porque aun cuando están inscritos, ese nombre, ese género no corresponden con la identidad que viven los 365 días del año. No existen legalmente como ciudadanos, aunque también paguen impuestos.

El acceso a la salud es limitado. Al no tener un trabajo formal, no cuentan con seguro social. En este sentido la epidemia del VIH parece perseguirlos de cada 10 personas infestadas con VIH, cinco son trans. Entonces si vivimos en la línea de la pobreza y vivimos con VIH nunca vamos a tener un desarrollo como personas.

Los crímenes de odio y las leyes punitivas, también persiguen a las personas trans. El último informe de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, indica que en América Latina anualmente hay 600 asesinatos de personas LGBTI, pero cuando hacen la comparación de los casos, se identifica que hay más saña y crudeza con las personas trans y las lesbianas.

Nicaraguay Panamá en el continente Americano hasta el año 2006 mantenían penalizada la homosexualidad con el artículo 204 del Código Penal que condenaba las relaciones entre dos personas del mismo sexo. Hasta 2008mediante la reforma al nuevo Código Penal, se abolió la prohibición de lo que calificaban como ‘sodomía’ en el artículo 204.

En América Latina solo cuatro países han adoptado una Ley de Identidad de Género como son México, Argentina, Chile y Uruguay. En Nicaragua aunque ha marcado avances en términos jurídicos como la aboliciónde la sodomía,la penalización de la discriminación por orientación sexual, la emisión de un Decreto Ministerial para ‘atender sin discriminar’, aún no se cuenta con políticas estructuradas que atiendan la situación de las personas trans.

Este contexto nos supone la necesidad de adoptar una Ley de Identidad de las Personas Trans, como una herramienta que nos diga; Yo soy trans tengo derecho a… porque la Constitución Política sólo reconoce a hombres y mujeres. En este esfuerzo actualmente se encuentran trabajando algunas organizaciones trans con el fin de un día en Nicaragua ser ‘reconocidos’ como ciudadanos y se garanticen nuestros Derechos Humanos.

 

* Directora Ejecutiva de Red Trans Nicaragua.

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