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Parte I de II

Una utopía en un mundo inexistente, desea que se extingan fronteras, ejércitos, policías y guerras, que ningún pueblo o persona sienta amenaza de otro y que ningún grupo intente dañar a otro, que todos busquemos el bienestar común en armonía… No es el mundo real en el que vivimos, en la casa común que debemos compartir. La realidad se impone, las formas cambian; siguen existiendo multitud de amenazas y riesgos naturales y humanos de los que grupos y naciones se protegen y crean dispositivos de prevención, alerta y seguridad para convivir. Naciones Unidas, Organización de Estados Americanos y Sistema de Integración Centroamericana concilian diversos intereses para emprender proyectos conjuntos sin que se extingan los conflictos, ni desaparezcan las amenazas y riesgos, prevalecen diferencias y a veces contradictorias interpretaciones del entorno y del futuro. Dice el papa Francisco (Laudato Sí): "Se requiere de la política una mayor atención para prevenir y resolver las causas que puedan originar nuevos conflictos… ¿Para qué se requiere preservar hoy un poder que será recordado por su incapacidad de intervenir cuando era urgente y necesario hacerlo?".

Los Estados están obligados a crear mecanismos para preservarse frente a amenazas externas e internas, para superar vulnerabilidades y riesgos, anticiparse a lo previsible; deben proteger la nación (territorio, población, instituciones), y a los ciudadanos --razón de su existencia--, en su heterogénea composición. Un mecanismo gubernamental para protegerse son los órganos especializados de inteligencia, de seguridad o comisiones nacionales e interinstitucionales para la seguridad. Articular la información estatal y de manera integral e interinstitucional los mecanismos de alerta, prevención y protección gubernamental y social, es responsabilidad ineludible del poder público. Las naciones grandes expanden sus intereses y crean mecanismos de agresión externos, las pequeñas, apenas pretenden mitigar riesgos.

Estados Unidos creó (1981) la Comunidad de Inteligencia con quince agencias de Gobierno. Tuvo como antecedente la Ley de Seguridad Nacional (1947), impuso una doctrina para intervenir en América Latina protegiendo sus intereses, atropellando a las naciones latinoamericanas. La entidad a cargo del Director de Inteligencia Nacional --depende del Presidente de Estados Unidos-- evidenció su fracaso ante los atentados del 11 de septiembre (2001) y tuvo que replantear su organización y funcionamiento.

El Salvador, después de los Acuerdos de Paz (1992), como parte del consenso que finalizó el conflicto armado, creó el Organismo de Inteligencia del Estado, dependencia de la Presidencia de la República. En Costa Rica existe la Dirección de Inteligencia y Seguridad Nacional (DIS), servicio creado en la Ley General de Policía (1994), instancia que algunos cuestionan por dos razones: quienes señalan incapacidad de anticiparse a amenazas que enfrentan, particularmente al crimen organizado, y quienes afirman que ha sido utilizada para espiar a opositores. España dispone de la Comunidad de Inteligencia Española para el exterior, interior y militar (2002), cuenta con un Centro Nacional de Inteligencia, --antes Centro Superior de Inteligencia de la Defensa--, adscrito al Ministerio de la Presidencia.

Nicaragua, a pesar de ser una pequeña nación en el concierto mundial, no está al margen de los riesgos y amenazas contemporáneas ni a las particularidades por su posición geopolítica y la diversidad de intereses locales, regionales e internacionales. El país, a pesar de las dificultades, está obligado, para preservar su existencia y emprender sus proyectos nacionales, a protegerse según el derecho internacional y nacional, ante riesgos actuales y crecientes, ante amenazas externas e internas, mediante mecanismos legítimos.

*Escritor. Experto en temas de seguridad nacional.

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