Augusto Zamora R.*
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Resultado de andar curioseando donde no se debe, se topa uno de vez en cuando con el tema de Dios, tan antiguo, tan nuevo, tan siempre sin respuestas a ninguna pregunta.

En Afganistán o Siria, invocando a Alá (Dios, en árabe), musulmanes fanáticos asesinan a sus hermanos sin piedad ni miedo. El Estado Islámico mata con crueldad extrema.

No son los únicos crueles. Los talibanes fueron invento de la CIA y Pakistán. Usaron la religión como arma política e inventaron un monstruo que no ha parado de crecer.

Arabia Saudí, la principal aliada de EE.UU., es financiadora del Estado Islámico y de las corrientes más fanáticas del Islam. No obstante, es país intocable, libre de críticas.

Las autoridades saudíes condenaron a un bloguero a diez años de cárcel y mil latigazos por “insultar” al Islam. Las mujeres tienen prohibido manejar. No cuentan socialmente.

El Irak de Sadam Husein, la Siria de los Asad eran regímenes laicos. Los más igualitarios y progresistas del mundo árabe. EE.UU. destruyó Irak. Rusia ha impedido que terminen de destruir Siria.

EE.UU. es país fuertemente religioso. Ronald Reagan era fanático creyente. La canción God bless America es el segundo himno nacional. EE.UU. también es el mayor consumidor de cocaína y el más grande protector de fanatismos musulmanes y cristianos.

Israel es Estado religioso, como Arabia Saudí. Ambos se dan la mano promoviendo la carnicería en Siria. Dios ha de estar muerto de vergüenza.

*Profesor de Relaciones Internacionales.

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