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A nivel centroamericano, no existen datos que nos brinden un panorama sobre el bullying en la comunidad LGBTI. No obstante, en El Salvador, el estigma y discriminación que sufren las personas por orientación sexual, identidad y/o expresión de género diferente a la heterosexual, es evidente. 

Son constantes las vulneraciones de derechos humanos y asesinatos a los hombres gay y mujeres/hombres transgéneros, que registran los medios de comunicación y organizaciones de derechos humanos. Es una espiral que lejos de disminuir, sigue en aumento, debido a esa cultura machista y el fundamentalismo religioso que alimenta la homofobia, lesbofobia, bifobia y transfobia que sufre la población LGBTI.

En la actualidad, el abordaje a este problema (bullying), ha tomado relevancia, no solo entre las instituciones gubernamentales y no gubernamentales, sociedad civil y medios de comunicación, sino también entre padres y madres de familia, debido a las consecuencias en la vida de adolescentes y jóvenes.

En esta columna nos referiremos al bullying homo-lesbo-trans-fóbico, no porque consideremos que el bullying por otras características no tenga consecuencias, sino porque reflexionamos sobre lo que la población adolescente y joven LGBTI enfrenta: estigma, discriminación, condena y hasta penalización al no cumplir con las características de la “mayoría” heterosexual.

En la población LGBTI, las consecuencias del bullying atentan contra el pleno ejercicio de sus derechos humanos. El acceso a la educación se limita, genera ausentismo y hasta deserción escolar. Esto marca la vida de la persona, pues ante la falta de educación, no tendrá posibilidades de desarrollo.

Pero esta actitud discriminatoria puede alcanzarlos hasta la madurez. Quienes logran formarse, en lo laboral, enfrentan despidos y pagos pocos remunerados. Luego, en el espacio público, hay inseguridad, se violenta físicamente y hasta se puede causar la muerte por odio, también pasa en situación de migración. Y en las instituciones públicas, hospitales y unidades de salud también hay discriminación.

El bullying genera un miedo social, y es cuando las/los adolescentes y jóvenes tienen temor de expresar libremente su identidad y/o expresión de género, provocando aislamiento, inseguridad, rechazo y prejuicio sobre su propia naturaleza. Es ahí cuando se han registrado casos lamentables de suicidio. Niños y niñas que deciden acabar con su propia vida ante un constante acoso escolar, en el cual no solo hay un victimario, sino testigos silenciosos, cómplices de esa violencia.

Desde Centroamérica Diferente: Derechos Humanos LGBTI, Derechos Humanos para todas y todos, se han orientado acciones contra el bullying LGBTI, con el objetivo de mejorar el respeto y reconocimiento de los derechos humanos de las personas con orientación sexual e identidad y/o expresión de género diferente a la heterosexual.

La publicación del documento: Bullying: Manual para Facilitadores, representa un primer paso para su abordaje. Este brinda dinámicas para facilitar grupos de reflexión con adolescentes y jóvenes, pero además aclara conceptos y brinda información actualizada sobre el contexto latinoamericano de nuestra niñez en las escuelas y califica el bullying como un acto de violencia.

Una serie de actividades darán respaldo al documento, con la finalidad de que en Nicaragua, El Salvador, Honduras y Guatemala la actividad sea sostenible y un grupo de docentes facilitadores multipliquen este esfuerzo. Además lo acompañaremos con una campaña de comunicación que sensibilizará sobre el respeto y reconocimiento de los derechos humanos de las personas LGBTI.

*Trabajador Social en la Asociación EntreAmigos.

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