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Los medios, los comunicadores y el discurso informativo se convierten en el alimento necesario de la sociedad. Esta trilogía tiene que tener vasos comunicantes para estar en la misma sintonía y poder desarrollar una cultura diferente y asumir una responsabilidad compartida. Es así que la comunicación deja de ser concebida como el circuito terminal del proceso comunicativo y se construye como un sujeto histórico capaz de intervenir en su realidad.

La ciudadanía cada día va adquiriendo una cultura de estar informada, independientemente del tipo de información que seleccione. Es aquí donde los medios, los periodistas y la información dejan de ser cosas de medios para convertirse en mediadores tal y como lo plantea el maestro Jesús Martín Barbero; es así que la ciudadanía ahora está más pendiente de los discursos comunicativos, que no necesariamente son noticias, y son generados desde los medios de comunicación masivos. Es importante reflexionar sobre este aspecto, la relación información-sociedad cada día es más evidente. El vínculo medios-periodista-información se nota en el quehacer cotidiano.

La ciudadanía toma referentes de lo que lee, escucha o mira en los diferentes medios de comunicación y los hace propios, los utiliza como interlocutores para tomar decisiones. En este caso, se trata de plantear la posibilidad de un acercamiento comunicacional de este triángulo medios-comunicadores-información que es lo que representa hoy a la ciudadanía y configura modos de vidas específicas. Podemos señalar que la socialización de la información es el mecanismo sociocultural básico para interactuar y asegura una continuidad sociocultural.

A los medios y a los comunicadores se les atribuyen muchas funciones. Me referiré a dos nada más: la vigilancia del entorno y a la transferencia de la herencia cultural. La primera hoy muy compleja y sujeta a variables de carácter sociales, políticas, económicas, religiosas y donde el poder --ya sea económico o político-- es el que está poniendo normas, desde la selección de los aconteceres --es decir, lo que aparecerá en los medios-- hasta orientar qué y cómo se van a escribir las piezas informativas que cada periodista realiza. Este fenómeno de índole ideológico, con ribetes partidarios y políticos, suceden en la mayoría de países de América Latina. Con esas dificultades los medios y periodistas siguen siendo un referente de alta credibilidad en la sociedad.

En relación con la transferencia de la herencia cultural, los principales agentes de socialización son la familia, las instituciones educativas y, por supuesto, los medios de comunicación social y los comunicadores. Se dice que todo individuo es social, es decir, se integra a la cultura y a la sociedad tanto como la cultura lo integra a él, pero sin el acompañamiento de los medios y periodistas ese acercamiento se haría más difícil.

La comunicación y la ciudadanía se convierten en el espacio prioritario y privilegiado, porque no es solamente el escenario de las prácticas sociales, sino que fundamentalmente es espacio de organización de la diversidad de actores que configuran la sociedad. En este sentido, la comunicación cada día es indispensable y es imposible que la ciudadanía viva sin tenerla presente. La comunicación, además de proporcionar conocimiento a la sociedad, juega sin dudas una función central en las maneras en que la ciudadanía construye sus propias maneras de pensar, es decir, sus propias identidades.

Podemos señalar que es necesario escuchar lo que dice la ciudadanía a través de los medios de comunicación. Los medios y los periodistas son el puente de quienes no tienen voz. Los ciudadanos lo que hacen es interpelar a los tomadores de decisiones, utilizando como sus grandes aliados a los medios y a los comunicadores. En este sentido, hay mucho trabajo por delante, los medios, los periodistas y la ciudadanía han tomado el paso.

*Consultor y catedrático universitario.

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