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En octubre 2013 y 2014, el autor de la novela Rostros ocultos abordó varios buses de transporte colectivo de Managua y dejó diez ejemplares de su obra en distintas rutas urbanas. Con seguridad fueron encontradas y quizás leídas por quienes viajan en ellos. Cada libro llevaba una dedicatoria: “Para el lector que encuentre y lea esta novela. Saludos”.

Es muy raro en nuestro entorno, encontrarse con alguien leyendo un libro en el bus, la parada, o la sala de espera… ahora, muchos prefieren estar ausentes chateando, en el absorbente vicio o evasiva enfermedad contemporánea, otros, simplemente dejan pasar el tiempo sin hacer nada…

A inicios de octubre 2015, en un conversatorio sobre la reciente novela Encuentro, con estudiantes de una universidad capitalina, una joven del primer año de la carrera de Psicología pidió la palabra, y según había confesado antes a su profesora, superando su timidez contó al auditorio que, dos años atrás, una mañana de domingo cuando viajaba en la ruta 68, vio a un señor extraño, que parecía no ser de los que van cotidianamente en buses y que al bajarse, parece olvidó en su asiento un libro nuevo. Ella intentó llamarlo, pero el pasajero no escuchó, por lo que tomó el libro y lo llevó en su mochila a casa. Observó la portada y abrió la tapa, observó y leyó la primera página, se sorprendió por la dedicatoria, sintió un escalofrío y entendió que el libro estaba dedicado a ella. Durante la siguiente semana leyó la novela que se refiere a la gente que viaja en los buses urbanos, se sintió identificada con la historia. Desde aquel entonces tuvo interés en encontrar al autor que dejó el texto. Desde inicio del año le comentaron que visitaría la universidad para impartir una conferencia y por fortuna --no por casualidad, dice ella--,dos años después, lo encontró. Había leído su segunda novela Encuentro, con cuya historia, por su experiencia personal, también se identificó, particularmente con Alberto, uno de los personajes principales, quizás por la similitud de origen, porque en su nombre, no lleva el apellido del padre distante…

Encuentro, la nueva novela, incluye el hallazgo de un libro en un bus por un estudiante de Psicología quien al principio quiso deshacerse del objeto que no le pertenecía, lo dejó en el asiento, pero nadie lo tomó por lo que decidió quedarse con el texto al que no prestaron atención, sintió que era dueño del objeto que un pasajero dejó intencionalmente o por olvido. En la lectura encontró a un extraño personaje huraño, que viaja en buses y que siempre, de día y noche, va leyendo obsesivamente los clasificados del diario, le pareció que era una lectura inútil que repetía con atención. Estudiar el comportamiento de este individuo se convirtió en el argumento de su tesis universitaria y en su búsqueda personal, más allá del propósito académico.

Comentó Erick Aguirre “es una especie de búsqueda o interrogación de lo que significa ser humano”, cada uno “puede ser capaz de reescribir el texto de su propia vida”; pregunta: “¿Es la vida una novela o son las novelas una proyección de la vida?”.

En noviembre de 2015 Rostros ocultos cumple diez años de su edición inicial. Encuentro es un relato que tuvo origen en ella, pero adquirió dinámica propia como una historia independiente. El autor siguió la tradición de compartir el texto con los principales protagonistas: los pasajeros del transporte urbano. Otra vez abordó los buses y, en el escenario cotidiano en los que viajan, volvió a dejar algunos ejemplares de la última impresión de su primera novela. Veremos si nos descubrimos lector y escritor, autor y personaje, en el tránsito de la vida en el que unos suben otros bajan, viajando juntos nos encontramos y nos vamos quedando en el camino…

 

*Escritor.

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