Augusto Zamora R.*
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Son, quizás, los más grandes poetas en lengua española desde Darío. En 1933, Neruda y García Lorca, en Buenos Aires, dedicaron un discurso al alimón a nuestro Rubén.

Era un banquete en honor de Neruda y Lorca, pero Lorca y Neruda decidieron dedicar el brindis, no el uno al otro, sino a quien consideraban injustamente olvidado.

Empezó Neruda: “Señoras…”. Continuó Lorca: “y señores”. Neruda: “vamos a repetir su nombre hasta que su poder salte del olvido”. Lorca: “Nosotros vamos a nombrar al poeta de América y de España: Rubén…”. Neruda: “Darío”. Así continuaron.

Y terminaron. Neruda: “Lorca, español, y yo, chileno, declinamos la responsabilidad de esta noche de camaradas, hacia esa gran sombra que cantó más altamente que nosotros”.

Viene a la memoria el episodio porque un informe del gobierno chileno apunta a que Pablo Neruda fue asesinado por la dictadura de Pinochet el 23 de septiembre de 1973.

El medio utilizado fue una inyección letal, que le causó la muerte pocas horas después.

García Lorca murió fusilado por las fuerzas fascistas de Franco el 19 de agosto de 1936.

Neruda, comunista, García Lorca, republicano de izquierda. Voces mayúsculas que las respectivas tiranías quisieron callar con sus asesinatos, pero cuyas voces multiplicaron.

Está estos días Chile sacudido por la noticia del casi seguro asesinato del poeta. En España siguen buscando la tumba anónima donde enterraron a Federico.

Separada por décadas, sus versos siguen fascinando. Las tiranías yacen en la escoria.

az.sinveniracuento@gmail.com

 

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