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La buena alimentación ha sido un problema muy serio durante los últimos años y a pesar de todas las actividades, campañas, proyectos, organizaciones y charlas, no se ha podido combatir a como es deseado, al menos en nuestro país no.

La comida diaria del nicaragüense se basa principalmente en los carbohidratos, lo cual está bien, pero los consumimos en grandes cantidades, en el arroz, gallopinto, pan, entre otros. Antes la gordura era un símbolo de riqueza y prestigio, pero eso como que hoy en día ya no tiene nada que ver, sino todo lo contrario; refleja a personas que no se preocupan por su salud o no hacen ejercicios o ningún deporte, solo comer, con excepciones por razones de enfermedad.

La mayoría de la población nicaragüense somos jóvenes, y un porcentaje de esta son jóvenes con problemas de alimentación.
A veces las personas que sufren estos problemas los adquieren en épocas de su vida medio adulta, ya sea por problemáticas sociales, trastornos o amoríos; sí, aunque cause hilaridad, el amor y el desamor engordan o enflaquecen.

Pero algunos son educados de esta mala manera desde el hogar, porque desde que son pequeños son obligados a ir a la escuela con no más que una de esas bebidas llamadas Gluglú y unas “ranchitas”. Es cierto que a veces ocurren estas situaciones por falta de dinero. En otros casos, sí tienen un poco más de dinero, pero mandan a estos chavalos a los colegios con estas ‘’chucherías’’ para ahorrarse unos cuantos centavos.

Algo bueno que está haciendo el gobierno, según mi criterio, es que ahora promueven más la buena alimentación y a los niños de los colegios públicos se les da una merienda o desayuno para que así puedan rendir más en las horas de clases y sean estudiantes de calidad. Y en otras escuelas, públicas o privadas, se ha dicho que dejarán de vender estas frituras y gaseosas que más bien hacen mal a los jóvenes y comenzaran a vender comida más saludable, el problema acá radica en que algunos padres de familia se molestaron con esta noticia porque al comprarle las ‘’chiverías’’ se les hacía más barato y ahora con la venta de productos más sanos tienen que invertir más en los planes de estudios de sus hijos, pero ni modo, siempre hay que hacer un esfuerzo por los hijos, ¿no?

Los nicas nos caracterizamos por ser conformistas en muchas ocasiones, y creo que la mala alimentación es una de estas, porque a veces el dinero no es el problema, sino la pereza de comprar o preparar estos alimentos que no perjudican tanto al ser humano y compramos cualquier cosa que nos guste en los mercados o supermercados y en distintas ocurrencias, hasta comemos en cualquier lado, en los carritos de comida frente a los gimnasios o después de salir de las fiestas, en los mercados cerca de donde se vende la carne y las personas ni se lavan las manos y en las gasolineras.

No puedo negar que estas comidas tienen un buen gusto, pero tampoco puedo negar que prefiero una comida hecha en casa tradicionalmente por nuestras madres o abuelas y que es mucho más saludable.

Como dije anteriormente, no toda la población se caracteriza de esta forma, pero esta gente debería preocuparse más, no solamente por su aspecto físico sino por su salud, que es lo que más importa.

En Nicaragua abunda la comida, en cualquier lado se puede comer bien y a buen precio, pero deberíamos reflexionar más por lo que comemos a veces, estar conscientes de que no estamos perjudicando y que cuando decimos ‘’mañana empiezo la dieta’’, que así sea, y no mañana, la otra semana.

 

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