Manuel Aragón Buitrago
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El invierno de 2015 no ha sido copioso, pero sí diluviano en escritos y homenajes a Darío. Siempre he deseado presentar al pueblo un Darío integral, no parcial; la ética, ley moral, así lo exige. Todo lo que de él dicen es repetitivo. No hay nada nuevo bajo el sol. Hay una histeria colectiva dariana que deviene en enfermiza, patológica. Por otra parte, se ha pensado prohibir la publicación de estos escritos en su contra. ¡Nada más insensato! Darío, como las constelaciones siderales, tuvo también sus hoyos negros. Él mismo lo confiesa en su autobiografía y lo patentiza en algunos de sus escritos, de tal manera, que lo primero que habría que suprimir para ocultar sus faltas, sería su autobiografía. "Ser sincero es ser potente", dijo él, y como San Agustín y Rousseau, también confesó sus culpas. Sentencia Martí: "Viola los fueros humanos, niega las facultades mentales, rompe las leyes naturales, el que impide al pensamiento su expansión". Los intentos de ponerle bozal a quien pretenda destapar la Caja de Pandora que guarda los defectos del poeta, son resabios coloniales. En su obra jurídica Introducción al Derecho, Sir Paul Vinogradoff ilustra: “Ni el Estado, ni su derecho, pueden asumir la imposible tarea de influir sobre todos los derechos que implica la vida social, y guiar a los individuos en su selección y gestión".

Cuenta Ricardo Palma en Tradiciones peruanas, que Bartolo tenía una flauta de un agujero solo, y su esposa le decía "toca la flauta Bartolo", y cuando Bartolo la soplaba, emitía una sola nota. Zenzontle es un vocablo náhuatl que significa "pájaro de las muchas voces", por lo variado de su canto, que al contrario de la flauta de Bartolo, es melódico. Yo aconsejaría a los darianos, imitar al zenzontle y no a la flauta de Bartolo, poner alas a su pensamiento, y disfrutar la ambrosía de otros habitantes del planeta intelectual, no emular a la ostra encerrada en el pequeño mundo de su concha. En Dilucidaciones de “El canto errante”, Darío decreta: “El cliché verbal es dañoso, porque encierra en sí el cliché mental y juntos perpetúan la anquilosis, la inmovilidad".

Viajando por el mundo de las ideas, el viandante descubre la existencia de una vida polícroma que desconocía. Ese mundo es el que inspiró al aedo para escribir Los Raros, semblanzas españolas, semblanzas americanas, y sus poesías de temática oriental. Hay que seguir su ejemplo. El cosmopolitismo es condición indispensable para el crecimiento intelectual. Se pregunta Unamuno: "Yo no sé si las relaciones culturales entre las diversas naciones americanas son tan íntimas y activas como debieran serlo; no sé si en México, Perú, o Venezuela se sigue con interés el movimiento cultural y artístico de Chile, Argentina y Uruguay". La respuesta con respecto a Nicaragua es negativa. Prosigue Unamuno: "Vaz Ferreira, Rodó y Zorrilla de San Martín, constituyen una terna que honraría a cualquier país culto". Agrega Rodó: "Ni Bilbao, ni Sarmiento, ni Martí, ni Bello, ni Montalvo, son los escritores de una parte de América, sino los ciudadanos de la intelectualidad americana".

Este escrito está tachonado de nombres que sonarán exóticos a los oídos de muchos, pero estos pertenecen a personajes que, todos ellos, han contribuido al embellecimiento del idioma sin auto alabarse. Dice Martí: "El mayor peligro para el hombre es el empleo total de la vida en el culto ciego y exclusivo de sí mismo. Las cosas buenas se deben hacer sin llamar al universo para que lo vean a uno pasar".

El remozamiento del idioma es un problema infinito que no puede confiarse a seres finitos. Señala Nietzsche: "Hay en la evolución cultural una serie de personalidades que se suceden en esta acción de voluntad creadora". Octavio Paz afirma: "Darío es el fundador de un nuevo impulso al idioma". En carta del 12 de mayo de 1910, le decía Rodó al dominicano Pedro Henríquez Ureña: "Siempre he pensado que la literatura americana llegará a existir como real energía social cuando adquiera un firme sentido idealista y lo exprese reivindicando y renovando la hermosura genial del idioma cuyo mantenimiento nos está confiado". No dice "me está confiado".

“Los darianos le han hecho mucho daño a Darío", apunta el argentino Raúl González Tuñón en su obra La literatura resplandeciente. Rubén nos dejó dicho: "Cuando muere un grande hombre, brota la inevitable falange de anecdotistas, y el pobre e ilustre difunto queda horriblemente amasado, deformado, profanado por las torpes manos”.

 

*Escritor y poeta.

 

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