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Son las cinco de la mañana, doña Lorena, una señora de mi vecindario, riega diariamente el frente de su casa hasta dejar fango, pasa hora tras hora gastando agua hasta las 7:00 de la mañana que yo me voy a clases, como si se hubiese ganado la lotería, en la cuadra presume la deuda de más de tres años que tiene con la Empresa Nicaragüense de Acueductos y Alcantarillados (Enacal) ignorando el trago amargo por el que atraviesa esta institución encargada de la distribución del agua potable a los hogares nicaragüenses; y este solamente es un caso de miles en todo el país, que podrían hacer que esta empresa estatal deje de existir y dejar una vacante a otra empresa extranjera que imponga reglas en nuestras casas.

Y no puedo ser más claro cuando actualmente Enacal enfrenta una crisis que ha llevado al arrastre de una deuda de más de 252.1 millones de córdobas, de los cuales 113.69 millones son a favor de la Distribuidora de Electricidad del Norte. S.A. (Disnorte) y 138.44 millones a favor de la Distribuidora de Electricidad del Sur, S.A. (DISSUR) por lo que en un acuerdo presidencial (148-2015) publicado en La Gaceta, se autorizó al Ministerio de Hacienda y Crédito público incorporar como deuda pública los últimos siete meses del año 2014 que la aguadora no le ha pagado a la distribuidora de energía debido al déficit que arrastra, para ser más explícito cito textualmente la explicación de Juan Carlos López coordinador del Centro Jurídico Social de Ayuda al Consumidor quien dice que: “la insolvencia financiera de la empresa ha hecho que esta sea sostenida por el Gobierno central por medio de deuda pública interna para evitar su quiebra, pero cuando ya no se puedan asumir estos costos la empresa podría ser privatizada”, lo que por lógica podemos deducir que Enacal tiene demasiada deuda y no tiene la posibilidad financiera para pagar la energía eléctrica, tomando en cuenta que la deuda se está llevando desde hace años y sigue creciendo.

Según cifras oficiales más del cuarenta por ciento del agua potable no es facturado y aunque es del conocimiento de las autoridades, no se ha hecho nada por controlar tal situación que cada día empeora, y es que además de los centenares de hogares nicaragüenses que no pagan el servicio de agua potable, también el descuido y la falta de mantenimiento en las tuberías del país que hoy se encuentran obsoletas, son las principales causas de la agonía que sufre hoy la empresa nicaragüense.

Quizás el mayor problema para solventar el caso de esta agobiante deuda no son las tuberías obsoletas, sino más bien las conexiones ilegales de miles de usuarios en el país que optan por no pagar sus facturas de agua potable. Aunque se invertiría mucho dinero, una buena medida para evitar la quiebra de esta empresa nicaragüense sería iniciar una campaña masiva donde se sancione a las personas que estén conectadas a la red de agua potable ilegalmente, que de no ser así, lamentablemente esta institución podría ser privatizada.

Estudiante de Comunicación Social*

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