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Mary Shelley (Londres, Inglaterra, 1797) tenía 18 años cuando escribió su obra maestra Frankenstein, un clásico de la literatura. Mary quería en un principio escribir y crear una obra aterradora, un relato, mas ese proceso creativo que la impulsó se fue desarrollando, y con el tiempo logró una novela que profundizó en el conocimiento del alma humana, una obra que marcó la temática de la literatura. Sin embargo, aquello que Mary hizo con tinta y papel, Occidente lo ha hecho a sangre y fuego con las intervenciones (Irak, Libia, Siria, etc.) y hoy la obra tiene vida propia y sigue desarrollándose. La creación camina y deja terribles huellas de sangre en los hogares. Es difícil detener. 

Según se sabe, lo que hoy conocemos como Estado Islámico (EI) tuvo su génesis en la época de Saddam Hussein, pero el dictador iraquí lo mantenía a raya y fue hasta después de la invasión a Irak por parte de la coalición de Estados Unidos, bajo la presidencia de George W. Bush, que se liberó.

En 1991, treinta países, encabezados por EE.UU., actuaron para desalojar por la fuerza a los iraquíes de Kuwait. Entre los principales actores estaban Francia y Reino Unido. De ahí para acá la historia sufrió altibajos en su recorrido, con la negativa transitoria de Francia a invadir Irak en 2003, que cuenta con un saldo de muertos superior al millón. Aunque luego las cosas se “normalizaron” en la diplomacia de intervenciones militares de Occidente.

Hace unos días, EE.UU. informó que el “Yihadi John” fue blanco de drones. Él fue quien horrorizó al mundo con brutales decapitaciones de rehenes transmitidas en las redes. Su nombre verdadero Mohamed Emwazi. Un inglés. Escribió Raffaello Pantucci, que una de las cosas que dijo Emwazi fue “somos ustedes, ustedes piensan que somos algo extraño, pero no, venimos del seno de sus comunidades”.

En marzo de 2015, se calculó que los integrantes del Estado Islámico provenientes de Europa Occidental rondaban un aproximado de 3,500 personas. Luego las noticias dijeron que para finales de este mismo año, esa cifra rondará los 10,000. ¿Quién protegerá a estos países de la migración de extremistas europeos?

De esta cifra, aproximadamente 1,200 son de origen francés, otros 600 son de Inglaterra y otro tanto de Alemania. Otra cantidad importante proviene de países nórdicos.

La embajadora de la Unión Europea en Irak, la diplomática checa Jana Hybaskova, reveló en una sesión informativa al Comité de Relaciones Exteriores del Parlamento Europeo, que algunos Estados miembros del bloque comunitario han comprado crudo iraquí, robado por el grupo armado EI, pese a la retórica pública en contra de estas bandas, no quiso decir los países.

Los servicios de inteligencia de EE.UU. estiman que los takfiries ganan más de tres millones de dólares al día: venta de crudo, robo y tráfico de personas.

Personeros de países europeos confiesan un temor fundado sobre los próximos yihadistas, que creen utilizarán e infiltrarán sus fuerzas armadas para prepararse militarmente.

La flota de vehículos de EI se compone de miles de camionetas Toyota, nuevas. Y su armamento militar son vehículos de última generación de EE.UU.

Con los seis terribles ataques coordinados en París por tres grupos del EI, se marcó la apertura del peor de los escenarios pronosticados por los servicios de inteligencia (Bernard Squarcini, exjefe de los franceses contra el espionaje). Expresa que ellos no tienen plan B, son kamikazes y han pasado de lobos solitarios a grupos organizados. Advierten: “No viviréis en paz, esto es solo el comienzo de una tormenta… tendréis miedo hasta de ir al mercado”.

París ha mostrado un EI supranacional; ya no es solo Irak, Libia o Siria.

Extraña y tristemente, nadie habló sobre el mismo 13 de noviembre en Líbano (60 muertos y unos 239 heridos). Misma fecha de París. París fue noticia, Líbano no. Si pasa en Europa vale, fuera no. 

En la Unión Europea son visibles las muestras de imanes musulmanes condenando y distanciándose de este ataque, no vale. Pero encontraron un pasaporte de un emigrante sirio, eso vale, y ha sido suficiente para culpar a todos los emigrantes. Algunos países cierran frontera, pretexto burdo. Emigrantes que tratan de salvarse de las zonas de guerra creados por Europa. Huyen de emigrantes extremistas europeos que han llegado a sus tierras.

Según el fiscal de París hay 129 muertos, 352 heridos (99 en estado grave). Algo que pasa a diario en otras geografías.

Pero París, no te asustes del Frankenstein que ya llegó a casa europea, es cosecha de vientos sembrados.

*Abogado, máster en derecho local y catedrático universitario.

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