Annysabell Espinoza
  •   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • Edición Impresa

La reputación es un intangible dinámico y ágil catalogado fuente de luz para el desarrollo profesional de una persona, organización o Gobierno. Como especialista en comunicación sugiero que todos deberíamos construir una reputación como modelo de gestión de valores positivos. 

Las empresas deberían superar el mito de creer que solo las multinacionales tiene responsabilidad de construír valores reputacionales y comunicar esta notoriedad, pues un prestigio no comunicado no vale para nada, y esto surge desde las ciencias de la comunicación.

Los profesionales de la comunicación somos parte del comunicar e informar la popularidade imagen que vamos construyendo; tanto individual (figuras públicas) como de las organizaciones. 

¿Pero cómo podemos las personas y organizaciones ganar una buena o mala reputación? En realidad el renombre es el fruto del cumplimiento a lo largo de un plazo de tiempo, de la coherencia entre los compromisos con los actores implicados y una comunicación eficaz. 

¿Puede una persona tener buena imagen y mala reputación? Sí. Es por ello que la reputación es un fenómeno que tiene la misión de añadir valor y que requiere de profesionales de la comunicación para generarla y transmitirla. 

Más allá de la publicidad y mercadeo la reputación es construida en una línea de tiempo sólida-proactiva comprometido con los stakeholders; el reconocimiento hacia los diferentes grupos de interés se muestra a partir del grado de cumplimiento de su compromiso con relación a los clientes, empleados y comunidad en general. 

La comunicación clave es la que desmenuza la importancia de qué comunicar, cómo hacerlo y a quién dirigirlo, esto genera un líder creíble; atractivo, responsable, dialogante, innovador, reconocido y carismático. 

En nuestro país tenemos un ejemplo tangible para todos: Rosario Murillo, coordinadora del Consejo de Comunicación y Ciudadanía, es la figura con más simpatía, seguida por el presidente Daniel Ortega, (según encuesta CID GALLUP realizada del 1 al 7 de septiembre en todo el país --excepto Corn Island-- a 1,202 personas mayores de 16 años).

Murillo tiene un 70% de opinión favorable y 17% desfavorable, mientras que el 13% no opinó o no respondió. El comandante Ortega obtuvo el 65% de opinión favorable, ante un 24% desfavorable y un 11% que no respondió. “Rosario Murillo es la figura pública y política con más opiniones positivas. Le sigue en ese sentido el presidente Daniel Ortega”, indica CID Gallup Latinoamérica.

¿Qué la hará tan empática? ¿Serán sus promesas tangibles en un lapso de tiempo casi inmediato? ¿La comunicación diaria y directa incluyente a la ciudadanía? ¿El puente con todos los grupos de interés a quienes se deben como Gobierno? ¿La actualidad de informar el acontecer así como su notable interés por todo un país: desde un menor secuestrado por su padre en una embajada hasta las relaciones internacionales?

Esto y más es lo que tiene a Murillo no solo con una reputación alta, sino que sabe comunicarse a través de un eje conductor atractivo y coherente; profesionalmente cierto para los que habitamos nuestra linda Nicaragua. 

*Licenciada en Comunicación Social y coordinadora de la Facultad de Diseño y Comunicación de la Universidad Americana (UAM).

Últimos Comentarios
blog comments powered by Disqus