•  |
  •  |

Los estudios de género tienen una larga tradición en el ámbito académico, pero al final, no logran concretarse porque el reconocimiento todavía no se ha realizado en toda su extensión, ni tampoco se logra definir en sí cuál es el contenido de estos, ya que no se realizan a conciencia, pensamiento hegemónico o no, solo ellos mismos lo sabrán.

Por tal razón resulta necesario concretar los criterios que deben presidir este tipo de estudios. Y la academia debe ser garante de la correcta planificación y el cumplimiento de esta, puesto que tomemos en cuenta que las temáticas de género, y en ellos el de la diversidad sexual, su estudio y fundamentación es vital para el ejercicio del derecho y la educación.

Pese a todo, durante este año hemos visto cómo en el ámbito latinoamericano la situación sobre asuntos de la diversidad sexual han cambiado. Ejemplo de esto es Estados Unidos, la gran potencia mundial, que mediante su Corte Suprema de Justicia aprobó el matrimonio entre iguales en todos sus estados. Sí, entre iguales. Ahora ya son más de 20 países en el mundo donde se ha aprobado parcial o totalmente el matrimonio entre iguales.

Ya bien lo dijeron cuando se pisó la luna, “es un pequeño paso para el hombre y un gran paso para la humanidad”. Esa humanidad que quiere vivir libre y sin los prejuicios que la sociedad ha impuesto. Claro está, que el vivir en libertad no es cuestión de hacer lo que uno quiera. Sino lo que uno considera conveniente a sentirse digno, sin irrespetar el derecho irrestricto que tienen los demás.

La lucha que inició hace ya 46 años, sigue teniendo los mismos propósitos, sigue siendo la misma. Es decir, la búsqueda de espacios en donde se visibilice y, no se impida el acceso a los derechos que como ser humano se tiene.

Y con la convicción de ensanchar esa frontera y ampliar también las oportunidades para construir un país más decente, el trabajo que se realiza desde distintas instituciones y organismos demuestra que ya no vivimos en aquellos tiempos en los que las libertades públicas, incluyendo el derecho a ser como uno es, están transformándose, aunque aún hay trabajo por hacer.

Es por eso que las academias, desde sus aulas de clases, deben ser garantes del respeto a la diversidad de la persona, sin definiciones que suelen encasillar. De ahí, se fundamenta la educación integral que ahora convendría formar parte del día a día.

Para que las nuevas generaciones, esas que vienen creciendo como una semilla a dar nueva siembra, deberían saber que la globalización no es solo la tecnología, la economía, la sociedad y la naturaleza. Sino saber que las relaciones de género y el respeto a la diversidad es un acto de educación y de valores morales.

Ya bien lo decía el mexicano  Benito Juárez  “el respeto al derecho ajeno es la paz”. Y la paz, y el respeto del que él habló, inicia desde nuestro hogar, rompiendo el formato de la familia tradicional. De saber que todos somos iguales. Así como también, saber que hoy vivimos una nueva revolución moral.

 

Últimos Comentarios
blog comments powered by Disqus