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El 1 de diciembre se conmemora el día de las personas afectadas por la mortal enfermedad conocida como Sida. Millones hoy dia, a pesar de las campañas desarrolladas por la Organización Mundial de la Salud, como siempre las clases menos favorecidas, los continentes y  países con menos recursos, son los más afectados. Enfermedad social, dadas sus características sociodemográficas.

En materia de discapacidad (física, mental o sensorial), se utiliza el término Minusvalía para explicar el conjunto de barreras físicas, legales y de conceptos, institucionales o comunitarias, que limitan al acceso a los Derechos Humanos que tienen el conjunto de personas afectadas.

Tal situación se repite con el tema de la enfermedad denominada Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida o Sida, que puede considerarse también una discapacidad, por las limitaciones diversas que produce, a nivel de órganos y sistemas del cuerpo humano, incluyendo el neurológico. Ya se define una demencia o alteración neurocognitiva mayor (utilizando la nueva definición del DSM -V) por Sida.

La evolución del estigma ha venido teniendo variaciones desde la década del 80, cuando se informó del primer caso, más específicamente en 1987 en Nicaragua, cuando se conoció del primer caso proveniente de Honduras, donde se asentaron las bases militares norteamericana, que además de guerras entre países hermanos (Nicaragua, Costa Rica y Honduras) nos trajeron esa epidemia.

Inicialmente se discriminaba a los grupos de personas homosexuales como los únicos que tenían y podrían transmitir la enfermedad, desatándose una ola homofóbica que todavía persiste. Hace pocos días un joven de la Costa Caribe fue asesinado por cometer el delito de portarse “raro”. Pecado mortal en estos tiempos de tecnología y desarrollo.

La evidencia, sustentada por estudios epidemiológicos serios, demuestra que la cantidad de infectados y enfermos (estadíos diferentes aunque progresivos, ya que primero se adquiere la infección o contagio y luego se desarrolla la enfermedad, en dependencia de múltiples factores, un Continuum), es mayor en poblaciones heterosexuales que entre parejas del mismo sexo.  Inmunidad personal, virulencia del virus, estado nutricional, nivel educativo, idiosincrasia, religiosidad, etc., son entre otros los factores de riesgo que inciden en la epidemia, es decir, factores modificables, contrario a otras epidemias como Diabetes e Hipertensión, donde quizás la genética tenga mayor relevancia, siendo por tanto, y además, factores inmodificables.

Estudios denominados CCAP (Conocimientos, Creencias, Actitudes y Prácticas) en población latina revelan que la migración campo-ciudad de obreros en  maquiladoras, que por lo general se ubican en núcleos urbanos, inciden en transmisión de esposos o compañeros a sus mujeres que quedan en casa de lunes a sábado, pues al regreso a casa y compartir intimidad no usan protección, quedando  vulnerables a la transmisión de la enfermedad y de otras que también se dan por esa vía. Afortunadamente no ha llegado el ébola, que también se transmite por esos fluidos corporales.

Releyendo Las Venas Abiertas de América Latina, del uruguayo Galeano, la historia parece haberse escrito con papel carbón, en las minas y bananeras de aquella época, por tanto, esa Biblia de los Idiotas, a como lo calificara un sin patria, todavía tiene vigencia. Cambian nada más los nombres de los explotadores, pero los métodos son los mismos y los que se lucran también.

La epidemiología menciona que existen a nivel mundial  más de 41 millones de personas que viven con el VIH-Sida, localizándose más del 90% en países pobres. Onusida estima que Nicaragua supera los 7,000 afectados, con rangos entre 4,000 y 18,000. El estigma y la discriminación contribuyen todavía a un importante subregistro. Entre los mecanismos de transmisión se señalan que las relaciones homosexuales representan un 20% y las heterosexuales más del 76% y la transmisión vertical (madre-hijo al nacer) un poco más del 3%.

No se reporta a través de transfusiones, pues los mecanismos de control en los bancos de sangre son eficientes y efectivos.

Existen factores que contribuyen a la diseminación del VIH, a saber: machismo, aspectos culturales y religiosos, incremento de niveles de analfabetismo, baja educación sexual en grupos de mayor vulnerabilidad, sobre todo adolescentes y jóvenes e inicio muy temprano de relaciones sexuales (antes de los 13 años). Entre las dificultades para vivir con VIH en Nicaragua se señalan: baja cobertura en necesidades básicas, poco nivel de sistematización en la dotación de medicación en las unidades de salud (antirretrovirales y para enfermedades oportunistas), alto consumo de alcohol y otras sustancias adictivas entre los afectados. Las consecuencias generadas por el estigma y la discriminación, sumado a la vulneración de los Derechos Humanos provocan mayor ocultamiento del problema. Eso es lo que genera minusvalía por ende, mayor dificultad en garantizar calidad y dignidad de vida a los y las afectadas, y sus entornos familiares.

Todos contra la discriminación y estigmatización hacia las personas conviviendo
con VIH-sida.

 * El autor es médico.

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