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María Ángela Holguín, otrora ministra de Relaciones Exteriores de Colombia, exteriorizó sus sentimientos xenofóbicos de manera clara y contundente en contra de Nicaragua, deseando que “ojalá y nunca construyan un Canal Interoceánico en Nicaragua”. Por otro lado, el otrora canciller de Costa Rica, René Castro, con el mismo tono y peor aún, sin fundamentos como muchos hoy en día, aseguró a radio Nederland que “Nicaragua tiene la intención de desviar el curso del río San Juan y construir un canal artificial atravesando territorio costarricense”.

Lo más grave es que la ministra Holguín expresó su apoyo a Costa Rica en su litigio fronterizo contra nuestro país, agregando que “Colombia es totalmente solidaria con Costa Rica en este tema” y que además “están trabajando coordinadamente con Panamá y países del Caribe en contra de Nicaragua”. O sea, Colombia en ese momento se declara enemiga de Nicaragua y en un proceso de consolidación de alianzas para librar una guerra en el plano internacional para afectar nuestra soberanía y negarnos el derecho a siquiera aspirar a una megaobra que, al igual que la hermana República de Panamá, podría representar un surgimiento económico y una mejora social sin precedentes en nuestra historia, como sería el tener un Canal Interoceánico.   

Lo anterior ya lo había expuesto públicamente, porque como nicaragüense me pregunto: ¿Cómo es posible que dos naciones, Costa Rica y Colombia, que promulgan estar comprometidas con la lucha contra el narcotráfico, el terrorismo, la esclavitud moderna, la pobreza, el fortalecimiento de la democracia, la defensa de los derechos humanos, la paz, y las buenas relaciones con los países vecinos y el conjunto de Naciones, le deseen el mal a una nación pobre como Nicaragua por un sentimiento “xenofóbico” cuyo origen se debe a los constantes fracasos de sus políticas del exterior? Y en algunas ocasiones, a los fracasos de sus políticas internas en lo social y económico.

Ahora, analicemos realidades para dejar fuera la especulación, las posiciones políticas y las imprudencias de “expertos” o “genios” que nos visitan del exterior por setenta y dos horas para pretender darnos una lección sobre lo que es bueno, y lo que no es bueno, para nosotros los nicaragüenses, visitantes que cobran sus honorarios, y cómodamente regresan a sus países a sus quehaceres cotidianos que no tienen absolutamente nada que ver con nosotros los nicaragüenses, nuestra pobreza, nuestro bienestar y nuestro futuro. Veamos entonces las realidades: En vista que la región ya cuenta con un Canal Interoceánico en Panamá, que sirve a aproximadamente el 5% del tráfico marítimo mundial, este es una referencia válida para analizar su impacto en este país del istmo. Como ejemplo, su operación rompió récord de ingresos en el 2014 con 2,629 millones de dólares de ingresos y, desde que Estados Unidos traspasó la administración del Canal a los panameños, el 31 de diciembre de 1999, el proyecto canalero, que se inauguró el 14 de agosto de 1914 con la pasada del vapor Ancón, ha beneficiado a los panameños con ingresos directos que superan los US$18,000 millones, los que a finales del 2015 podrían rondar, incluso superar, los 21,000 millones de dólares. El PIB de Nicaragua es de US$11,810 millones.

Para forjarnos una clara idea del impacto de estos ingresos en el 2014 revisemos como se distribuyeron en algunos sectores: salarios a profesionales, técnicos y trabajadores US$370.8 millones; inversión en prestaciones laborales US$62 millones; US$1,146 millones en compras de bienes y servicios a la micro, pequeña, mediana y grandes empresas panameñas para la operación del Canal; el Seguro Social recibió US$97.8 millones en cotizaciones y el Seguro Educativo US$10.5 millones, y en Impuesto sobre la Renta el Estado recibió US$61.1 millones, y estos solo son algunos ejemplos de los beneficios del Canal para los panameños.

Otro ejemplo de las bondades del Canal de Panamá es el programa denominado “La Ruta Verde”, el cual les ha permitido reforestar más de 6,200 hectáreas con más de tres millones de árboles de diversas especies, plantados en zonas claves, coadyuvando a promover prácticas de producción agropecuaria y desarrollo de negocios ambientales sostenibles a lo largo de la ruta interoceánica, logrando un impacto positivo en el rendimiento y la producción de ganaderos y agricultores. La Autoridad del Canal administra 12 sitios estratégicos para la preservación del medioambiente entre manglares, parques nacionales, centros de investigación, reservas forestales y zonas de uso múltiples.

La pregunta es: ¿seremos los nicaragüenses capaces de lograr un sueño centenario que nos catapulte como el Canal Interoceánico lo ha hecho para Panamá y el Canal de Suez para Egipto?

Empresario. El autor ha servido como embajador ante la Unión Europea y legislador de la República.

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