•  |
  •  |
  • Edición Impresa

El seis de diciembre Venezuela tendrá elecciones para elegir a diputados a la Asamblea Nacional. Esta cita democrática es otra más (16 han tenido) desde que llegó al poder Hugo Chávez Frías, fundador del Socialismo del Siglo XXI, con lo cual iniciaron procesos de cambios en América Latina y el Caribe, se fortaleció la unidad de los pueblos latinoamericanos, nace la Alianza Bolivariana para las Américas (ALBA), tiene su génesis la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (Celac), se fortalece Unasur y se debilita gravemente la influencia de los Estados Unidos en la región.

Cada vez que surge en cualquier país del mundo una revolución social, grupos privilegiados se unen en santa cruzada con el objetivo de socavar las bases y los cimientos del proceso revolucionario, erigen la bandera de la democracia, hablan hasta por los codos de dictaduras, fomentan la desestabilización política, le pegan fuego a la mecha de la violencia, sabotean la economía, acaparan los productos, intentan manipular al ejército para dar golpes de Estado y si todo falla, queda una invasión militar por parte de Estados Unidos.

Un poco de todo esto ha vivido la revolución bolivariana. En el 2002 hubo un fallido golpe de Estado; en febrero 2014 se lanzan a las calles, la violencia deja el fatídico resultado de 43 muertos;  la guerra económica se profundizó, bienes de consumo no salen al comercio, por ello se disparan los precios de productos de primera necesidad, el Gobierno toma acciones en la distribución de bienes, hay filas en supermercados; el Gobierno gringo declara y ubica a Venezuela como una amenaza inusual  para la Seguridad Nacional, no obstante, estas acciones y presiones internas y externas, hasta el momento han fracasado.

Para aumentar la crisis, los precios del petróleo a nivel internacional se desploman, de 100 dólares el barril que se vendía el año anterior, hoy el precio ronda los 38 dólares el barril, lo cual está afectando la economía venezolana. Se rumora que la caída de los precios del oro negro en el mundo es una estrategia del imperio para generar problemas económicos y sociales en países como Ecuador, Brasil, Bolivia, Argentina, Venezuela, etc., con el malsano propósito de provocar malestar en los pueblos, para que no sigan respaldando gobiernos de corte “populistas” y vuelvan la vista a políticos de corte neoliberal y derechista.

En esta difícil coyuntura el pueblo venezolano se verá sometido a una prueba más de las tantas que ha tenido en las elecciones del seis de diciembre, donde tendrá solo dos opciones:  votar  a favor de los candidatos de la revolución, seguir apoyando la continuación y consolidación del proceso revolucionario, mantener la defensa de la soberanía nacional y la preservación de los recursos petrolíferos del país o votar por los candidatos de la derecha política, que de ganar  seguramente trabajarán en función de entregar en bandeja de plata al país al FMI y a las grandes corporaciones transnacionales que ven con ojos de codicia el petróleo venezolano.

En Venezuela la batalla electoral está sumamente apretada, el chavismo sigue siendo fuerte y poderoso, se asevera que la derecha tiene el 49% y el chavismo el 45%.  En el hipotético caso de que ganara la derecha con estos porcentajes, ¿esto acaso significará el principio del fin de la revolución bolivariana? No lo creo, pues la derecha no tendría el control total del Congreso. La mayoría de las leyes revolucionarias para derogarse requieren de dos tercios de los votos, es decir, el 60% de votos, aun el mismo recurso revocatorio precisa del voto cualificado para pedir la renuncia anticipada del Presidente Nicolás Maduro. Con el supuesto triunfo de la derecha, esta no las tendrá todas consigo como para poder desmontar la revolución bolivariana, en todo caso la lucha sigue.

*Abogado.

Últimos Comentarios
blog comments powered by Disqus