Jorge Eduardo Arellano
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Cinco fueron las primeras referencias sobre el Libertador suscritas en Nicaragua. La primera —un fragmento de carta— le correspondió emitirla al coronel peninsular Joaquín de Arrechavala, férreo partidario del absolutismo borbónico y, por tanto, adversario de la independencia. Dirigida desde León al brigadier Tomás de Acosta, residente en Cartago, Costa Rica, data del 18 de agosto de 1819 y dice: “Se sabe con certeza que el perverso Bolívar tomó Santa Fe con siete hombres, el 8 de agosto de este año”. El fragmento lo transcribe Gratus Halftermeyer en su estudio sobre Arrechavala.

Cuarenticinco años después, el versificador granadino Agustín Alfaro publicaba en El Eco Meridional de Rivas (septiembre, 1864) “A la América”, extenso poema en el que no podía faltar este cuarteto en alejandrinos: Evoca de Bolívar los manes generosos / Verás de aquel gran genio sublime aparición / Y en medio de combates reñidos, horrorosos / América, su sombra será tu paladín.

Pero fue en León de nuevo donde uno de los ilustres vates de Occidente, Mariano Barreto (1856-1927) dedicara la primera composición en verso (cinco décimas) a Bolívar. Fechada el 15 de septiembre de 1878, apareció en la revista El Ateneo (tomo I, 27 junio, 1880) y dice en sueltos octosílabos de rima consonante:
Cuando al viento el castellano / Sus  banderas tremolaba, / Y altanero profanaba / Nuestro suelo americano / El campeón venezolano / Con soberbios escuadrones / Despedaza los pendones / Que orgullosa tremolara / Esa España que aterrara / Con sus bélicos cañones. // Era esclava la victoria / De Bolívar el valiente / Que adornó su altiva frente / Con los lauros de la gloria. / Y en los fastos de la historia / Admiramos su grandeza / En la indómita fiereza / Desplegada con Morillo, / Que extinguir pensó a cuchillo / La americana nobleza.

Y continúa: Si es Bolívar el gigante / En las armas ya tan ducho / Que veía en Ayacucho / La victoria palpitante, / Es el mismo que triunfante / tanta libertad proclama. / Y enciende vívida llama / En el pecho del soldado, / Que en los campos abnegado / Su noble sangre derrama. // Cuando Bolívar levanta / Su bandera triunfadora / La España un tiempo opresora / Besa de hinojos su planta. / La libertad sacrosanta / Extendía ya su mano / Al egregio americano / Que tanto terror sembrara / Cuando intrépido humillaba / El valor del castellano. // Oh Bolívar! Hoy en coro / Te festejan las naciones, / Te saludan los cañones / Con su estrépido sonoro. / Y tu nombre en libros de oro / Para siempre queda escrito, / Como un título bendito / Que los pueblos han pagado / Al patriota denodado / Que se eleva al infinito.

Dos años más tarde, El Centroamericano de Granada (23 de diciembre, 1882), reproducía un anuncio —ofreciendo una biografía famosa— que constituye la cuarta referencia a Bolívar en el país de la que tengo noticia. A continuación transcribo su texto: “¡Atención! Nueva edición lujosa, para celebrar el Centenario de Bolívar, de la obra titulada La vida y Correspondencia de Simón Bolívar, padre y fundador de Bolivia. / La vida de Bolívar es la historia de la independencia de la segunda mitad del Nuevo Mundo, la más completa de Colombia y del Perú. Ha sido escrita en presencia de documentos auténticos, no conocidos en gran parte, por el doctor Felipe Larrazábal, que trabajó veinte años en la reunión de pruebas y documentos para esta historia, la cual posee, además, 3,827 cartas del Libertador. // La amplitud de episodios, anécdotas, datos preciosos que contiene, el estilo elevado en que está escrito, la hacen de todo punto de vista inapreciable. // La obra, en dos tomos, lujosamente empastada, lleva en la cubierta el retrato del héroe, y su facsímile en una carta íntegra, escrita al señor Revenga. // Los que deseen poseer este libro de tanto interés americano, se dirigirán a Andrés Cassard, Box 344, New York, quien tiene la venta exclusiva de la obra. Su precio es de $8.00. Se hará un descuento a los libreros y compradores de por mayor.”

Finalmente, la quinta referencia corresponde al primer ensayo serio que se escribiera en Nicaragua sobre el Libertador: “Bolívar y sus cantores” (El Porvenir de Nicaragua, Managua, núm. 15, 19 de julio, 1885), escrito por Rubén Darío a sus 18 años.

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