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Vivimos todos de diferentes maneras, algunos con mejor economía y en excelentes condiciones, otros que apenas logran sostener a su familia con arduo trabajo y otros que viven en la pobreza y son parte de ella. 

El caso es que sin importar la vida que tengamos siempre debemos amar a nuestros prójimos y a nuestra familia, pero hoy me quiero centrar es ese miembro especial que últimamente casi todos hemos olvidado, casi todos hemos dejado atrás y que casi todos no apreciamos, nuestros abuelos. 

Son claro sinónimo de sufrimiento, temor, preocupación, amor, cariño y protección. Son aquellos seres que cuando los vemos sentimos que podrían decirnos miles de palabras, sin parar, y que lo único que diríamos nosotros es nada, solo escuchar.

Los abuelos de nuestro país vivieron en las guerras, en las revoluciones, en el miedo de aquellos tiempos, en los tiempos de blanco y negro, en el génesis de la tecnología, en el principio de lo que tenemos ahora. Tienen infinidades de historias que a algunos de los jóvenes en la actualidad no les gustaría escuchar. Muchos ven a sus abuelos como personas amargadas y llenas de vicios, a causa del sufrimiento de tantos tiempos y venimos nosotros y pensamos de ellos en esa forma ¿Cómo no los haría enojar? 

Son ejemplos de trabajo duro, luchar por salir adelante, fincas, enfermedades, pero que aún así no se detuvieron. Veía a mi abuelo sentarse en aquella silla frente al mismo televisor y ver siempre las películas de antaño con ausencia de color, las comedias de Cantinflas, Los 3 Chiflados, Chespirito y otro montón más, no se emocionaba por las nuevas modas, las nuevas tecnologías, ni nada, él vivía en el pasado, en sus historias, en sus experiencias y se fue con ellas.

A como la típica frase dice: “No nos damos cuenta de lo que tenemos hasta que lo perdemos”. Esto puede decirse que aplica en el tema, porque cuando uno de nuestros abuelos se muere, perdemos una parte de nosotros, pero cuando estaba vivo en gran parte no nos importaba. 

Algo preocupante que sucede en nuestro país es que muchas personas internan a sus abuelos en asilos, que no lo parecen, viven en malas condiciones, nadie los quiere cuidar ni limpiar y ni los llegan a visitar, no les dan la debida importancia a estas personas mayores y el Gobierno no mejora las instalaciones de estos “asilos de ancianos” y dan trabajos a más personas que ayuden a los viejitos y que den buena paga. 

Pero bueno, vivimos a como podemos. Entonces los invito a que reflexionen acerca de su familia, que den amor y reciban lo que hay que luchar para sacar adelante a sus seres queridos, trabajar duro para ser quienes quieren ser, porque algún día llegaremos a ser abuelos y no vamos a querer que nos traten a como nosotros tratamos a los nuestros.