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Escasa atención se dedica a los nicaragüenses en el volumen de autores varios: Hispanic New York / A sourcebook (New York, Columbia University Press, 2010). Llegado a mis manos a través de María Augusta Montealegre, lo editó el argentino Claudio Iván Remeseira y fue prologado por Andrew Delbanco, ambos investigadores de la referida Universidad. En efecto, apenas aporta un dato significativo: la existencia en 1990 de 9,600 nicas en la ciudad de Nueva York. Una cantidad, por cierto, superior a la de los chilenos (6,721), ticos (6,920), venezolanos (4,752), bolivianos (3,465) y uruguayos (3,233); pero muy inferior a la de los cubanos (56,041), dominicanos (332,753) y puertorriqueños (896,763).

Esta realidad demográfica explica la mayor incidencia cultural de los últimos en La gran Cosmópolis, como bautizara a Nueva York el nicaragüense máximo Rubén Darío, quien vivió en Nueva York --de tránsito-- entre mayo y junio de 1893, unos días de noviembre, 1907; otros de abril, 1908, y del 21 de noviembre de 1914 al 10 de abril de 1915. Sin embargo, el español Dionisio Cañas, en su ensayo “New York City / Center and Transit Point for Hispanic Cultural Information” --incluido en el volumen-- no profundiza estas visitas. Eso sí: valora a Darío como uno de los principales colaboradores de la Revista Ilustrada de Nueva York (1886-1895), dirigida por el venezolano Nicolás Boret Peraza, remitiendo a la monografía que sobre esa notable publicación periódica elaboró Iván Schulman. Pero no cita sus colaboraciones en otra revista neoyorquina de la época: Las tres Américas (1893-1896). Cañas también desconoce los Eleven Poems of Rubén Darío (New York, Hispanic Society of America, 1916), diez de ellos traducidos por Salomón de la Selva, y uno por Thomas Walsh. Solamente puntualiza que Darío fue acogido en 1893 por la comunidad cubana liderada por José Martí, cita tanto su ensayo sobre Edgar Allan Poe de 1894 como su poema “La Gran Cosmópolis” de 1915 y transcribe unas líneas del inicio de El viaje a Nicaragua e Intermezzo tropical (1909).

Un texto desconocido por Cañas es el titulado “Polilogía yankee”: siete breves prosas, casi todas poemáticas, escrito durante su primera estada neoyorquina y publicado en La Habana Elegante, agosto de 1893. Más específico que Cañas es el editor Remeseira en su semblanza sobre Archer Milton Huntington (1875-1955) y la herencia hispánica en los Estados Unidos.

Remeseira evoca las relaciones de Huntington (“an outstanding representative of the genteel humanism of the late nineteenth century”), especialmente la lectura que realizó de su poema “Pax”, en el salón Havemeller de la Universidad de Columbia, el 4 de febrero de 1915. Acto, como se sabe, patrocinado por Huntington. Numerosos detalles, ausentes en el trabajo de Remeseira, se localizan en el capítulo “Con Darío y Mister Huntington” de mi obra Aventura y genio de Salomón de la Selva (León, UNAN, 2009, pp. 83-91).

Volviendo al ensayo de Dionisio Cañas, este no deja de consignar la publicación en Nueva York de Tropical Town and Other Poems (1918) de Salomón de la Selva, sin indicar que se trata de la primera aportación poética, durante el siglo XX, de un latino writer en los Estados Unidos. Asimismo, prescinde de la experiencia neoyorquina de Salomón y de sus memorias al respecto, difundidas en México y Nicaragua. Aquí pueden consultarse en Antología mayor / Ensayos, tomo III (Managua, Fundación UNO, 2010, pp. 99-165).

Otro texto que toma en cuenta Cañas es el poema-crónica “Viaje a Nueva York” (1973), de Ernesto Cardenal; donde se funde lo personal, lo social, lo político y lo religioso para engendrar una visión de Nueva York “as the diabolical center of capitalism”.

Por otro lado, ignora el texto maestro de José Coronel Urtecho (1906-1994): “Memorama de Gotham”, capítulo de la obra Rápido tránsito / Al ritmo de Norteamérica (1953 y 1959), pese a que su segunda edición fue lanzada en Madrid por Aguilar, dentro de su serie de ensayistas hispánicos. También ignora Cañas otra prosa excepcional del mismo Coronel Urtecho: “José Román y Nueva York” (El Pez y la Serpiente, núm. 17, verano, 1976, pp. 40-45), al igual que la tercera novela del mismo José Román (1906-1993): Cecilia Barbarosa (1997), apología del amor lésbico, cuya trama se desarrolla en Nueva York. No se olvide que Román ha sido el escritor nicaragüense con más años de residencia en dicha cosmópolis.

 

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