•  |
  •  |
  • Edición Impresa

El tiempo: el momento en que hacemos las cosas, en el cual estamos vivos, en el cual nos expresamos, el que nunca regresa, el que no se detiene. Es como un Dios que todo lo ve, hace que pasen las cosas en los momentos exactos, es justo, se lleva lo que ya no importa y que ni un segundo va a devolvernos.

Pasa tan rápido que ni lo sentimos cuando estamos en nuestras mejores condiciones o de buen ánimo, y pasa tan lento en los peores días o en el aburrimiento. Lo tratamos mal, lo desperdiciamos, simplemente no sabemos regularlo. Y en un abrir y cerrar de ojos, nos ha llegado la hora, no importa si fuimos malos o buenos, si hicimos algo en la vida, nos lamentamos, nos tienen lástima, pero así es cuando nuestro tiempo llega a cero y se acabó.

Nos preguntamos diariamente qué hacemos con nuestras vidas o qué sucederá después, solo obtendremos buenas respuestas si sabemos cómo usar bien el tiempo. Desde pequeños es una regla que se nos enseña “El tiempo es oro”.

Debemos estudiar, primaria, secundaria y universidad, trabajar de lo estudiado y que todo este tiempo invertido valga la pena, salir adelante, cumplir sueños ¿Cómo? Sabiendo usar bien el tiempo, si no seremos unos fracasados, perdiendo nuestro valioso tiempo en otras tonterías nada productivas, invirtiéndolo mal, pensando mal, dejándonos llevar por los malos caminos ¿Y luego? Luego quedamos en nada, hasta que nuestro reloj se detenga.

Muchas maneras nos dicen cómo mejorar en este aspecto de saber usar nuestro tiempo, cursos, internet, consejos de amigos, hasta nosotros mismos ya lo sabemos, la cosa es tener la fuerza de voluntad o más bien dejar ir la pereza y ponernos a trabajar, ordenarnos, ajustar el horario, decir adiós a las cosas que nos distraen, emprender el camino del saber… Solo así cumpliremos nuestras metas, sueños y cuando se acerque el final no tendremos por qué arrepentirnos, sino, estar felices porque vamos a la siguiente vida, al otro mundo, a la reencarnación, al cielo o como sea, pero ya nos vamos y dejamos nuestro legado.

Entonces, pensemos bien, salgamos adelante, no nos defraudemos a nosotros mismos ni a nuestra familia, el tiempo será justo con nosotros, porque nosotros no le hacemos nada a él, solo observa y actúa. Cuando estemos en los peores momentos es cuando deberíamos de empezar a ser mejores, porque la misma tristeza nos impulsa a ser mejores cada día, ahí es cuando nos damos cuenta de quién somos y de lo que hemos hecho, solo así seremos alguien, porque el tiempo no perdona.

 

Últimos Comentarios
blog comments powered by Disqus