Carlos Andrés Pastrán Morales
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Este es un lugar de plenitud. En este lugar todo existe, es el lugar de lo no manifiesto. Es un lugar de paz de silencio, un lugar especial. Es el lugar de todos los lugares.

Es el lugar de la presencia, de la divinidad, la presencia del ahora. Este lugar no lo encantarán con la mente, lo encontrarás con el corazón, con la observación, con la atención del ahora.

Así pues, no hay que dejarse llevar por los pensamientos que nos da la mente, el análisis, la división.

Este lugar es tu verdad, es tu hogar. Mientras más se está en este lugar especial, uno se llena de paz, de amor, de paciencia, del Ser.

Estar en este lugar especial, traerá paz a la tierra, traerá amor que somos en nuestra esencia. Traerá unión en la tierra.

A este lugar de lo no manifiesto vamos siempre que estamos dormidos, pero es importante ir a ese lugar y ser consciente para disfrutarlo y llenarse de la sabiduría de ese lugar.

Entonces ese lugar lo alcanzamos cuando meditamos, cuando nos enfocamos en el ahora, el único momento. Cualquier otro momento no existe, es una ilusión, una proyección de la mente.

En este lugar es la presencia, como sé que la llames, Cristo, Buda, Krishna, el nombre que le des, pero es la presencia divina que fluye en todo. Una constante estadía en este lugar, nos lleva a la revelación, ya que esta tiene lugar cuando los obstáculos que se levantan en el camino a ella se apartan.

Este lugar es un lugar donde podemos ir siempre que queramos, porque no está lejos, está en nuestro corazón, en la presencia, en el ahora. No hay que moverse, no hay que buscar, solamente enfocarnos en nuestra respiración, cerrar los ojos y descansar nuestro cerebro.

Estar en este lugar, nos rejuvenece, nos sana, nos ayuda a ser más calmo en nuestras acciones, menos impulsivos al tomar nuestras decisiones.

Enfocarnos en este lugar especial nos trae inteligencia emocional, lo que nos ayudará en todas las acciones de nuestra vida. Evitar lo que nos dice el psicólogo Daniel Goleman, “un rapto por la amígdala”, lo que nos hace actuar sin medir consecuencias.

Al desarrollar la inteligencia emocional nos ayudará a alcanzar muchas cosas que el Coeficiente Intelectual no  
alcanzará.

Este lugar especial es lo que se ha conocido como el reino de Dios. Este lugar es el lugar del Ser, el lugar de la presencia que todo lo abarca. Estar en este lugar nos hará conocernos más. Cumplir lo que decía en el “Templo de Delfos”: “Hombre, conócete a ti mismo”.

Finalmente otra cosa importante, la más importante diría, es que estar en la presencia nos ayudará a despertarnos, despertarnos del letargo en que nos absorben los medios de comunicación, las guerras, los malentendidos, la violencia y todo ese mundo superficial, ese mundo de ilusión, conocido en la cultura hindú, como “el velo de Maya”,
la ilusión.

*Egresado de Psicología, UCA.

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