Celina Obando Laguna
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La ignorancia puede ser nuestro peor enemigo. Nos conduce a pensar, sentir, percibir y representarnos el mundo de forma equivocada, y hasta discriminar y violentar los Derechos Humanos de otras personas respaldados por un poder asignado simbólicamente, que nos ubica como seres inferiores (por respetar patrones de conductas socialmente asignados) frente a otros que deben ser obedientes y sumisos como las mujeres, niñas, niños, ancianos y aquellos que optamos por una orientación sexual y/o identidad de género diferente a la asignada.

Los sistemas ideológicos prevalecientes en nuestra sociedad, censuran todo aquello que es considerado como diferente y que amenaza el orden establecido y legitimado socialmente. Los patrones de comportamiento impuestos por el género y el sistema patriarcal, así como la reproducción simultánea y paralela de valores sociales, morales y religiosos represivos en torno a la homosexualidad, se constituyen en los principales cimientos de la ideología predominante en nuestra sociedad nicaragüense.

La homofobia es una pandemia en nuestro país la que afecta y daña la vida de un ser humano y su familia. Visibilizar las prácticas discriminatorias en la familia y la comunidad y actos de violencia cometidos contra personas por su orientación sexual e identidad de género es uno de nuestros principales retos, pues estos se continúan realizando en espacios públicos y privados, y normados y aprobados socialmente.

La discriminación, como práctica social, fortalece la intolerancia a la diversidad y facilita los abusos de autoridad. En muchos casos, promueve la ruptura de las familias, se presenta en todos los espacios de la vida y va desde actitudes de rechazo, burla, humillación o utilización de lenguaje ofensivo hacia las personas, hasta reacciones violentas, que en casos extremos producen los llamados crímenes de odio.

Desde nuestro trabajo debemos visibilizar todas las prácticas discriminatorias y a la vez garantizar a todas las personas la igualdad y cumplimiento de sus derechos, independientemente de su orientación sexual. Igual que incidir en el Estado, que debe garantizar y promulgar leyes que prohíban la discriminación por razón de orientación sexual y/o identidad de género.

Ser parte del Diplomado en Derechos Humanos, Gobernabilidad Democrática y Diversidad Sexual, significó darme cuenta de que todavía existen muchos retos y sobre todo que hoy contamos con nuevos aliados, espacios y personas que se suman a nuestra lucha en la que creemos y estamos seguros que somos más los que reconocemos los Derechos Humanos de las personas y que estamos en contra de cualquier situación que discrimine, rechace y violente a las personas por su orientación sexual y/o identidad de género.

Construir relaciones basadas en el respeto, es el primer paso para disminuir la violencia y promover relaciones igualitarias donde se respete la dignidad de las personas. Necesitamos familias, comunidades y profesionales libres de prejuicio, lo que aportaría a garantizar espacios libres de discriminación.

El Diplomado en Derechos Humanos, Gobernabilidad Democrática y Diversidad Sexual desarrollado en el marco del Proyecto “Centroamérica Diferente”, cofinanciado por la Unión Europea, y coejecutado en Nicaragua por Cepresi y Terra Nuova, nos llevó a descubrir, reafirmar, conocer y desaprender y porque no a desechar información que nos hacía parte de ese gran número de personas que no respetamos los Derechos Humanos de las personas LGBTI.

*Psicóloga, Especialista en Manejo de Trauma Complejo en Niñas, niños y Adolescentes víctimas de violencia Sexual.

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