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Cuando nos referimos a que algo no es normal no significa que sea anormal, simplemente es diferente, y si conserva las características mínimas propias con lo que se compara, puede considerarse aceptable.

En medicina se realizan estudios para comparar la efectividad de determinado fármaco, tanto si es superior, NO superior, inferior o NO inferior, o simplemente Placebo, es decir, que  no desencadena reacción alguna al entrar en contacto con los órganos o sistemas del cuerpo. Positivo, Negativo o Neutro, según sus resultados.

El debate apasionado que existe entre diferentes grupos sociales sobre la Sexualidad Humana ha desencadenado la aceptación de unos y el rechazo de otros, según su Percepción Selectiva de los fenómenos del comportamiento humano, motivados por intereses diversos: religiosos, económicos, étnicos, ético-morales, etc.

Biológica, Genotípica y Fenotípicamente, según las ciencias naturales y legales, existen Hombres y Mujeres. Según el contexto medioambiental, ecológico y sociológico, pueden considerarse las variantes esgrimidas por los grupos denominados opcionales. ¿Normales o anormales? ¿Legales o ilegales? La Constitución de cada país lo determina. Las sociedades humanas la aceptan o no. La verdad es que, independiente de todo  eso, existen.

El debate de la iglesia católica, que representa a un 20% de habitantes del mundo, ha flexibilizado sus conceptos, aceptaciones y rechazos. Todos merecemos vivir en este planeta, con nuestras diferencias y similitudes. El derecho de cada uno termina donde empieza el de otro.

Sin embargo, algunas evidencias históricas nos permiten establecer un juicio cercano a lo más viable y sensato. Los grupos humanos de la prehistoria se mezclaban entre sí, poligamia, sin distinciones de familias parenterales, generándose nacimientos con malformaciones u óbitos (nacidos muertos antes de completar su periodo intrauterino).

La evolución de la especie comprendió entonces que el camino de la raza humana entre familias diversas, genéticamente, era el que debía seguirse.

La teoría del proceso, fenómeno o como quiera llamársele, del homosexualismo/lesbianismo, es intrínseco a las especies vivas, humana y animal. Hoy se le adjudican diferentes nombres a ese proceso germinal o primitivo: trans, bi, disforismo, etc.

Las causas o razones pueden ser diversas, incluyendo MODA. Trascender al debate de si debería considerarse ser aceptado social y culturalmente ameritaría un análisis multi e interdisciplinario, científico y también con la participación de la ciudadanía.

Estadísticamente se habla de un 15-20 % de la población que decide por un comportamiento de las variantes mencionadas, por motivación propia o influenciada por la sociedad circundante.

Falta entonces que los generadores de opinión y los tomadores de decisión, del sector público, privado y comunitario generen discusiones con participación amplia para definir conceptos, establecer límites y normas para reglamentar lo que debe y no debe hacerse.

El tiempo y el desarrollo de los sucesos terminarán dando la razón a quien la tiene, esperando que nadie salga lastimado al final. Puede ser entonces, que la generación de este siglo siente las bases para lo que deben ser en un futuro las próximas generaciones.

¿Nacer o Hacerse? Dilema que quizás tenga repuesta con el avance la sociedad del conocimiento o quizás para entonces ya sea algo irrelevante. Atrás quedaría entonces la teoría del centro del apareamiento que llevamos dentro del tejido cerebral, que  nos hace inclinar la balanza a ser hombres o mujeres, más no otra variante.

Aprendamos a respetarnos y tolerarnos con nuestros defectos y virtudes.

La Ciencia tendrá la última palabra.

*Médico.

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