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En el mes de noviembre del 2015, del círculo de personas cercanas he recibido noticia de dos jóvenes muertos; accidentes en moto. Un futuro y vida castrados de tajo. No tiene sentido. Dos hogares heridos a profundidad ¿Por qué? ¿Se pudo haber evitado? En entrevista el 2 de febrero del corriente en TN8, un policía expresaba que 80% de accidentes con lesiones son motorizados. Y para el primer semestre del 2012 en el informe que daba la Policía reportaba 119 muertes en motos.

Existe un coctel suicida que a toda costa debe evitarse: juventud, velocidad, licor (drogas en ciertos momentos) y adrenalina. Es como “llenar de material de paja un espacio para provocar fácilmente un incendio”, con fuego no se detiene. Es muerte segura. Agregue un toque de romance, una chica a quienes montan en la moto, ahí el “maldito coctel” está servido para dos. Habrá un seguro daño humano, familiar y lágrimas a cántaros de los padres.

Dicen los conductores que “todo accidente en moto es carne”, los golpes en las motos son inevitables.

Pese al continuo resultado, existen padres que siguen regalando a sus hijos motos a cierta edad, como premio (¿?), con la idea de que sus hijos no estarán en los accidentes en motos.

En esto algunas empresas privadas tienen gran parte de responsabilidad, o irresponsabilidad, por el dolor que pueden generar en los hogares al ofrecer por cualquier motivo motos de premio. ¿No  pueden ser más creativas?

Busquen si estas empresa ofrecen consejos o entrenamiento para conducirlas, no lo encontrarán. Ni siquiera condicionan edad en los ganadores.

Hace unos años, recuerdo el llanto desconsolado de un papá sobre el cadáver de su hijo, culpándose y recapitulando, cómo pudo dejarse convencer por este de darle una moto. Se reclamaba  por no haber dado el NO, y se golpeaba, pero, el daño estaba hecho. Nada que hacer, solo enterrarle.

Hoy no se pueden negar u ocultar los temores al conducir a ciertas horas de la noche, en algunas partes de Managua, ante las competencias de vehículos, a las que han agregande adrenalina el ir sin luces; es como girar el tambor de una pistola y dispararse a la sien; verdadera ruleta rusa. Adrenalina al conducir, desarrollando el máximo de velocidad posible en cortas distancias, pero con luces apagadas. Aquí bien se dice “la muerte viaja en dos ruedas”.

Un mínimo de despiste de un tercer conductor, saliendo a una pista, no ve lo que viene (no traen luces), solo se dará cuenta cuando la moto se estrelle en su costado sin más ni más. Aquí las posibilidades se suman para peor; daño a la moto, al vehículo, a la vida del conductor joven de la moto y el daño al tercero que conduce el vehículo. Esto es el básico, usted puede sumar otros daños. ¡Y cómo duelen esas vidas!

El comercio hace lo suyo, empeorando, agravando las cosas. Venden con soberana irresponsabilidad de no dar ningún tipo de pautas, entrenamiento o consejos a nadie; los seguros por su parte se venden y hacen su negocio. Todos hacen el negocio y la plata. 

La Policía Nacional hace lo que puede; son seres humanos y como tales tienen vida en familia, se cansan, tienen otras responsabilidades de orden público, etc. No teniendo el número suficiente de agentes para cubrir el territorio de Managua las 24 horas del día, menos a nivel de país. Nadie podría tener un presupuesto con estas cifras económicas. 

¿Y los padres? ¡Sí! Nosotros ¿Hacemos lo necesario? ¿Por qué regalamos o permitir que nuestros hijos compren motos, o las reciban de regalo en las rifas de las empresas, cuando sabemos y conocemos su edad? ¿Cuál es nuestra prisa en perderlos? ¿Nos estorban? ¿Quién es el adulto (ellos o nosotros) que sabe lo que puede pasar y visionar? Se trata de dificultar las cosas para que no las adquieran, y menos aún, para que no las monten.

¿A qué lado de la vida estamos viendo, en qué nos distraemos, cuando nuestros hijos montan una moto? ¿Por qué dejamos que lo que tanto amamos suba tan fácil y se nos valla directo a la muerte, sin que nadie se lo impida o dificulte?

Dos alternativas: sobrevivir con el recuerdo de nuestros hij@s por nuestras distracciones o lograr que sigan a nuestro lado y tener la dicha de verles cumplir otras edades. Nosotros decidimos. ¿Con qué cifra de jóvenes muertos en motos terminaremos 2015? ¿Quiere usted aportar su hij@ a la lista?

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