•   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • Edición Impresa

Somos seres humanos, y se nos ha caracterizado, debido a muchas experiencias, que casualmente cometemos errores, no somos máquinas que procesan información y que están programadas para hacer lo que se les ordena, pero nosotros tenemos un cerebro que nos llega a confundir y un corazón al que constantemente le prestamos demasiada atención. 

En esta ocasión me quiero referir a aquellos que de vez en cuando nos dejamos guiar por los malos pensamientos u opiniones que tienen los demás sobre nosotros mismos, o sea, cuando la gente habla mal, inventa rumores o simplemente no les caemos bien, porque así es también la naturaleza humana. 

Todos sabemos que esto es común en cualquier lugar con actividad social, escuelas, vecindarios, barrios, trabajo y otros, y de algún modo, sabemos también que esta situación tendría que pasar porque, como se dijo antes, no somos perfectos y no a todas las personas tendríamos por qué caerles bien.

En edades bajas estas ocurrencias son en la mayoría de los casos, por así decir, babosadas, porque somos jóvenes, peleamos, nos enamoramos, cometemos muchos errores, de todo nos pasa, pero hay veces en las que estas situaciones pueden llegar a perjudicar a la persona de quien se está hablando mal o le llevan la contraria, pero esta gente comete el grave error de tener que prestar atención a todas esas tonterías y comentarios que hacen de ella. 

No existen razones para escucharlas, no existen razones para que estas personas quieran agredirme moralmente, pero sí hay muchas razones para que no las escuchemos y no seamos como ellos. Pero, ya los casos en personas adultas, en cierta parte son patéticas, porque son personas maduras capaces de comprender qué está pasando, sin embargo, cometen el mismo error, pero estos pueden hacer que empeoren en su trabajo, pueden ganar mala fama, pueden perder ofertar u oportunidades, con tan solo abrir un poco el oído a esta gente que solo quiere hacer mal o hacen chismorreo rutinario. 

Entonces, cada uno se hace cargo de sus propios problemas y situaciones, cuando alguien cae en la tentación de escuchar estos chismes, es su propio problema también y no puede culpar a nadie más que a él mismo. 

Tenemos que aprender a ver nuestro alrededor, quiénes somos nosotros y con quiénes nos juntamos, quiénes son nuestros verdaderos amigos y quiénes son los que solo quieren hacer el mal, o como dice mi papá, son aquellos que viven con una agrura permanente horrorizados del triunfo de los demás, pero que a la larga no hay que perder tiempo en esas nimiedades. 

Estos inconvenientes se dan más que todo por envidia, y tampoco existen razones de por qué tenerlas, porque son absurdas, ver el progreso de otra gente más bien nos hace reflexionar y esforzarnos y hasta debería alegrarnos y satisfacernos, pero en otras personas es distinto, y como siempre, se quedan sin razones para seguir haciendo lo mismo. Por eso, hay que razonar y con mucho razonamiento. 

Últimos Comentarios
blog comments powered by Disqus