Adolfo Miranda Sáenz
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Tomarle el pulso en pocos días a este bello y desarrollado país, Estados Unidos, que se apresta a unas elecciones presidenciales en 2016, no es difícil con tanta información en internet, televisión, periódicos, redes sociales y conversando con la gente, aunque sea solo en La Florida. Por décadas los demócratas y los republicanos representaron dos tendencias de un partido único, casi sin diferencias. Hoy son realmente dos partidos: Demócrata, social liberal, cercano a la social democracia europea; y Republicano, conservador. Es casi seguro que la candidata demócrata sea Hilary Clinton, con 56% de preferencias contra el 30% de su más cercano oponente, Bernie Sanders, quien no tiene chance, pues proclama abiertamente que es socialdemócrata, mientras Hilary es más prudente.

En EE.UU. hay muy poca cultura política. La población en general es muy simplista y poco informada. Para ellos ser socialista es ser comunista (si fuera así, hoy habrían más países “comunistas” en Europa que antes de la caída del Muro de Berlín, pues la mayoría de los gobiernos europeos son socialistas y sus sistemas sociales son estructuralmente socialdemócratas, independientemente de quién gobierne).

Entre los republicanos --aunque cuesta creerlo-- va a la cabeza con 29% de simpatías Donald Trump, un millonario patán que ha insultado a medio mundo y promete hacer barbaridades imposibles de lograr --afortunadamente-- como organizar un ejército para capturar y expulsar a 11 millones de indocumentados, construir una muralla entre EE.UU. y México (3,185 km.) y pagada por México, cerrar las 1,209 mezquitas de 4.5 millones de musulmanes, invadir cualquier país que no se alinee con EE.UU., y otras  locuras. Se ha peleado con periodistas, periódicos y cadenas televisivas, y afirma que los mejicanos que llegan son prostitutas, violadores y asesinos.

Ese troglodita chabacán que ofende públicamente a las mujeres, a los discapacitados y a los gais, y que además es racista, puede ser el contendiente de Hilary, pues quien le sigue está 9 puntos abajo: un neurocirujano negro retirado, Ben Carson, con 20%; y los demás están más lejanos aún. Hay muchos aspirantes republicanos y a medida que se vayan retirando, sus simpatizantes se podrían sumar a Trump, o bien apoyar a algún otro entre Carson (20%), Ted Cruz (13%), Marco Rubio (12%) y Jeb Bush (5%), logrando alguno de ellos --quizá-- desplazar a Trump.

Existe mucha polarización. Hay racismo y odio de parte del sector republicano más conservador, lo que explica el fuerte respaldo a Trump. Uno escucha cosas increíbles, como que Barack Obama es comunista, que es miembro de ISIS, que ha destruido a los EE.UU., y que Hilary es peor que él. ¿Un comunista en la Casa Blanca? ¿Los ISIS a punto de derrotar a los EE.UU. apoyados por su propio presidente?

¡Absurdo!

Hoy, gracias a Obama, 1 de cada 6 estadounidenses tienen seguro médico por 100 dólares mensuales o menos y 87% de los estadounidenses se benefician del Obamacare. Los seguros médicos son más caros para los más ricos (el 15% de la población), pero beneficia a la mayoría.

Los republicanos tienen más simpatías entre los blancos-europeos. Los demócratas entre todos los liberales y entre una parte de los blancos-europeos moderados; tienen también a la mayoría de los negros (mientras crece el racismo de los republicanos más conservadores), y tienen clara mayoría entre los gais (que se calcula sean alrededor del 10% de la población). Hay 55 millones de estadounidenses latinos, el 17.5% de la población; 71% votaron por Obama y 27% por Romney. Todo indica que Hilary le ganaría a cualquier republicano, aunque apretadamente.  

Abogado, periodista y escritor.
www.adolfomirandasaenz.blogspot.com

 

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