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Gracias Nicaragua. Gracias nicaragüenses. Gracias darístas y darianos. ¡Qué aguinaldo tan generoso nos han concedido ustedes por medio de este seminal encuentro de macizo rigor académico! Hablo en nombre de los invitados de Argentina, Costa Rica, España, Honduras y México. Solicito a la señora presidenta de la Asamblea Nacional, por la ley, Iris Montenegro Blandón, encauzar nuestros pensamientos y sentimientos hacia las señoras y los señores miembros de la Representación Popular y a los honorables miembros de la Academia de Geografía e Historia de Nicaragua.

Hemos embebido la quintaesencia identitaria nicaragüense y latinoamericana a través del espectáculo Eterno universal, producido por el maestro Ramón Rodríguez Sovalbarro, director del Teatro Nacional Rubén Darío. Bailarines, cantantes, declamadores, iluminadores, músicos, el conjunto escenográfico y audiovisual todo, nos han conmovido por la belleza expresiva tan felizmente lograda. Respetuosamente sugerimos la conveniencia de llevar Eterno universal a las ciudades capitales de Centroamérica y otras urbes de Latinoamérica, por sus atributos de comunicación eficaz con las nuevas generaciones.

Hemos comprobado la calidad editorial de obras darianas producidas en Nicaragua y recibidas esta semana. De la nueva edición de Tierras solares, con notas de Noel Rivas Bravo, publicada por la Asamblea Nacional, al primer número de la revista de cultura Acahualinca, publicada por la Academia de Geografía e Historia de Nicaragua. Justipreciamos la edición facsimilar del Homenaje de Nicaragua a Rubén Darío (León, 1916), realizada por el Museo Archivo Rubén Darío, así como apreciamos el precioso facsímil de la edición príncipe de Azul… (Valparaíso, 1888), efectuada por la Asamblea Nacional. Felicitamos a la empresa privada, en el Comité Nacional de Productores de Azúcar, por el calendario ilustrado 2016 Cronología de Rubén Darío en el centenario de su viaje a la eternidad. En fin, con cariño llevamos Managua en la memoria de Roberto Sánchez Ramírez, fresca aún la tinta de su segunda edición.

Una heurística polinización cruzada se ha registrado con las 16 ponencias de nicaragüenses destacados, las cinco conferencias magistrales, los diálogos con los cultos auditorios y el intercambio de criterios entre los centenares de participantes en este Encuentro Internacional. Hemos aprendido unos de los otros.

Nuevas vías de investigación se han abierto. El contraste de criterios ha engendrado significativos conocimientos, así como ha dado lugar a la renovación del pensamiento dariano. La floración y fructificación de las semillas plantadas estos días tomará su tiempo pero ya puede augurarse una cosecha abundante.

Aguardamos con interés la aparición de la memoria del evento.

El anhelo de lanzar la publicación de unas Obra Selecta de Rubén Darío en diez tomos ha sido expresado por Jorge Eduardo Arellano en León, dentro del marco de este cónclave cosmopolita. La hora es llegada de disponer de unos textos darianos depurados, acordes con las normas más recientes de la crítica erudita. Ha de ser una edición que circule y se distribuya en las Américas y más allá. Esta iniciativa compromete nuestra colaboración sostenida y demanda apoyos de envergadura que quizá la Asamblea Nacional pueda estimular y, lo sugerimos con el respeto debido, contemplar en sus presupuestos para el desarrollo de la cultura.

Manifestamos nuestro reconocimiento al señor presidente de la Asamblea Nacional, René Núñez Téllez, quien se levantó de su lecho de enfermo para encabezar el acto inaugural de este Encuentro Internacional. Vaya nuestra gratitud a sus colaboradores en el parlamento que han participado en la organización de estas actividades darianas. Damos las gracias al señor presidente de la Academia de Geografía e Historia de Nicaragua, Jaime Íncer Barquero, así como a Ligia Madrigal Mendieta y Jorge Eduardo Arellano, miembros numerarios de esa docta corporación. Gracias a quienes dirigen cada una de las instituciones que hicieron posible este encuentro académico.

La Asamblea y la Academia afrontan a lo largo de las actividades darianas planificadas para el año venidero, el desafío de mejorar el alto nivel conseguido en estas jornadas. Es el centenario de la muerte del poeta lo que se conmemora, pero es la vida de Rubén Darío lo que se celebra. La luz de su extraordinario tránsito terrenal alumbra nuestro camino e ilumina el porvenir. Los ideales que él procuró, los valores que él defendió, su modelo de superación, la esperanza dariana pues, han de entusiasmar a la niñez y la juventud en este siglo XXI.

Nos vamos de la cálida Managua pero llevamos a la Nicaragua dariana en nuestro corazón.

 

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