Marcos Antonio Casanova Fuertes
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  • El Nuevo Diario

En parte, la última controversia entre Nicaragua y Costa Rica se origina en el hecho de “cambios generales de circunstancias” que permitieron a la política tica hacerse de un argumento producto de la distancia de 138 kilómetros que separan al hito (mojones principales) uno y el dos, las 250 hectáreas entregadas según el fallo a Costa Rica se ubican en esa zona.

Cuando se hicieron el Tratado y los Laudos,  nadie se imaginó por ejemplo que el entonces el único puerto de entrada a Nicaragua por el Caribe (San Juan de Nicaragua) tendría cambios tan drásticos décadas después y se convirtiera en un lugar inhóspito, como un Macondo golpeado por la naturaleza y los conflictos bélicos geopolíticos y locales.

La gran distancia y altos costos de movilidad, en un país lacustre y marítimo pero sin tradición naviera, por años hizo que el pacífico nicaragüense se olvidara de una zona tan estratégica. Se conjugaron cambios geológicos que el ser humano no puede evitarlos con el hecho que ejercer soberanía real se volvió insostenible para un novel, codiciado y empobrecido país que acarrea en su historia guerras; varias de carácter geopolíticas y vinculadas al río San Juan.

Un enjambre de juicios y demandas entre ambos Estados se cierran con la sentencia del 16 de diciembre del 2015, una nueva etapa en las relaciones tico-nicas parece iniciar, a nuestra consideración muy a pesar de lo necesario y deseable puede esperarse un poco más de lo mismo.

Al considerar la corte que Nicaragua no pudo demostrar el daño al río San Juan será un aliciente para que Costa Rica continúe con la construcción de la carretera, se supone que Nicaragua  indemnizará a Costa Rica por los supuestos daños causados por Nicaragua en la búsqueda del caño, un arma a ser explotada por Costa Rica.

Costa Rica como objetor persistente insistirá en ganar terreno en temas futuros como la definición de la frontera marítima en el Caribe, y tratará de evitar la demanda nicaragüense de continuar el amojonamiento entre hito e hito suspendido unilateralmente hace una década por Costa Rica.

La frontera está claramente definida, la navegación y dragado siempre han formado parte del sumo imperio de Nicaragua, estos aspectos siempre han estado magnánimamente claros en el tratado originario y en los Laudos posteriores, por ello a mi criterio, en cierta forma la sentencia la corte obvió referirse al fondo de estos temas, pero este ineludible derecho nunca ha sido obstáculos para las demandas persistentes de Costa Rica. Esto es una señal que la Sentencia de La Haya es el inicio de una nueva batalla legal y diplomática a la cual ambos Estados de seguro se están preparando. Un diálogo bilateral y menos visitas a tribunales internacionales sería lo ideal para la convivencia pacífica y duradera entre ambos países hermanos en este nuevo siglo.

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