Valentín Barahona Mejía
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En anteriores escritos, he afirmado que el fascismo es una corriente política de extrema derecha  aliada incondicional del gran capital nacional e internacional, el cual estuvo muy en boga en Europa durante la década de los años 20 y 30 del siglo XX. Los movimientos fascistas tanto en Italia como en Alemania llegan al poder por la vía electoral, así sucedió con Benito Mussolini y Adolf Hitler, este último después del fracasado golpe de Estado propiciado en 1923, fue condenado a cinco años de prisión, sale de la cárcel por medio de una amnistía en septiembre de 1924, e inicia una carrera política por conquistar el parlamento alemán, para ello se montó en dos estrategias:  el uso de la violencia política y participar como partido político  en las elecciones legislativas.

Para 1929, estalla en el mundo la Gran Depresión, cuya crisis económica se origina en Estados Unidos, la cual poco a poco se extiende por todo el mundo;  uno de los países europeos más golpeados por la crisis económica fue el pueblo alemán, se produce un aumento del desempleo, la moneda se devalúa, cae en la hiperinflación, situación de la cual se valieron los fascistas para atacar a los partidos socialdemócratas y comunistas,  señalándolos de responsables de las carencias y las penurias del pueblo alemán, de esta manera se convoca a elecciones legislativas en 1928, donde los fascistas obtuvieron un 18.3% de los votos, luego se convoca nuevamente a elecciones en 1932, y el fascismo obtiene el 38% de votos,  esto les permite a los fascistas establecer alianzas con otros partidos de derecha y al final en enero de 1933, Hitler, es nombrando canciller o jefe de gobierno. El resto de la historia todos ya la conocen.

En Venezuela más o menos está sucediendo lo mismo que en la Alemania hitleriana. En las elecciones legislativas del pasado seis de diciembre, los fascistas venezolanos lograron por medio del voto tomarse por asalto la Asamblea Nacional; de 167, diputados, obtuvieron en un primer recuento 99 y el partido chavista 46, pero se espera que la derecha extremista consiga 113 diputados, es decir, un control total del primer poder de Estado. 

Para lograr esa victoria los fascistas venezolanos,  como los fascistas alemanes,  se montaron  en la crisis económica mundial, a ello hay que sumarles el desplome de los precios internacionales del petróleo que, de 120 dólares que estaba en 2014 el barril, en 2015, cayó a 38 dólares; planificaron en forma deliberada una guerra económica, acapararon los productos de primera necesidad, generando una artificial escasez, esto conllevó a una alza en los precios de los productos,   viene una galopante inflación, se producen filas en los centros de abastecimiento; de todos los problemas económicos culparon al gobierno de Nicolás Maduro, a esto hay que sumarle la  violencia callejera en las calles de Caracas, en febrero de 2014, las cuales dejaron un saldo trágico de 43 muertos, centenares de heridos y enormes daños materiales.

Lo único que les queda a los revolucionarios venezolanos es el poder ejecutivo, en manos del presidente Nicolás Maduro, mas este poder se halla peligro, porque una de las primeras iniciativas de los fascistas, en la Asamblea Nacional será la de pedir la revocación del mandato presidencial o montar una Asamblea Nacional Constituyente, con el fin de desmantelar el Estado revolucionario chavista y organizar un  Estado típicamente fascista.

El  futuro de los revolucionarios chavistas será complejo y muy difícil en el futuro cercano, se esperan mayores y agudas contradicciones, alta  polarización en la sociedad venezolana, cuando la derecha fascista intente desde el Parlamento arrebatar las conquistas populares alcanzadas en los últimos 16 años, en beneficio de sectores populares; se va a requerir de mucha capacidad organizativa y política, para reconquistar aquellos segmentos de la sociedad que por confusión y manipulación política y económica equivocadamente dieron el voto a la derecha fascista, sin percatarse que estos son los verdaderos enemigos del pueblo y que desde la Asamblea Nacional dictarán leyes antipopulares en perjuicio de los más pobres. Ojalá que ese terrible yerro político no se traduzca en un baño de sangre en la sociedad venezolana, como ocurrió con las fatídicas elecciones legislativas de 1932, realizadas en Alemania, en las que el pueblo alemán llevó al poder al fascismo, para más tarde llorar lágrimas de sangre por su craso error. 

* Abogado

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