Juan Alberto Henríquez Oporta
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En días recientes, ocurrió la muerte de una voz prodigiosa de nítida dicción, Julio  Armas González o sencillamente Julio Armas en su vida artística profesional, o el  negro Armas. Fue un empresario radial que batalló contra la adversidad, periodista  de corta carrera y gremialista efímero. No hizo alardes de haber tenido grandes  estudios, le decía a sus amigos que estudió por su cuenta y luchaba por dotar a  sus hijos de la herramienta profesional que les hiciera progresar con las  facilidades que él no tuvo. 

Al Sindicato de Radioperiodistas de Managua se nos acercó, pese a que no le gustaba el doble juego, pues según él, unos habían recorrido el somocismo, eran sus panegiristas, luego eran comunistas. El día de la marcha de la Dignidad del Periodismo se quedó con otro colega y conmigo para redactar un  pronunciamiento que entregamos al general Bermúdez repudiando el Código de Radio y Televisión (Código  Negro). 

Tuve su apoyo cuando ejercí la  presidencia de la Unión de Periodistas de Nicaragua (UPN) y me instaba a continuar promoviendo la unidad del gremio, tan difícil en aquel momento. 

Sin embargo, logramos actos de unidad (UPN, APN, Sindicato  y Parlamentarios). Felicitó a la UPN y APN porque lograron el día de asueto el primero de marzo y se apoyaban mutuamente en las elecciones de Junta  Directiva. 

Siendo dueño único de Radio Éxito, se esforzaba por “vender” espacio a compañeros y aceptaba pagos en abonos semanales, quincenales o mensuales. Decía que si no había noticiero, su radio la encadenaba a CNN, la Voz de  América, pues renegaba por no tener recursos económicos o profesionales para  hacer una buena emisora. Decía que las radios, unas eran “anuncieras”, otras políticas también comerciales y una que otra existían por el amor de Dios.   

El doctor Eduardo Paladino, director del hospital Carlos Roberto Huembes, con instrucciones de Rosario Murillo, se puso a la orden para atenderlo en sus últimos  días de enfermedad, igualmente lo hizo la compañera Sandra Guevara, quien expuso el caso al presidente Ortega para que se le atendiera de inmediato,   esmeradamente. Agradezco al colega Róger Suárez por haber depositado en mi persona la confianza para esa gestión.

Julio Armas formó parte de los intelectuales autodidactas de la radiodifusión  nicaragüense artista junto a las estrellas radiales: José Dib  Maconell, Guadalupe  Moreno (Marta Cansino), Fernando Calderón Villanueva, Fabio  Gadea  Mantilla, Sofía Montiel, Guillermo Treminio, Joaquín Absalón Pastora, Eduardo Alvir, Oscar  Enríquez, Naraya Céspedes, Esperanza Román, Eduardo López Meza, Orlando  Meza Lira, Antonio Amaya, Douglas  Amaya, Alfredo Martínez (Panza) y otros. Estas fueron las voces de las radionovelas provenientes de Cuba, dirigidas por  especialistas extranjeros hasta que asumieron los nacionales, locutores nicaragüenses  ávidos de lectura que no solamente devoraban los libretos, sino  otros temas al margen del trabajo. Fue una generación que entretenía de manera  original en programas vivos y pregrabados escuchados por muchas generaciones  de nicaragüenses. Se extingue y pareciera que no hay capacidad de relevo, de esta forma grupal; aunque individualmente se destacan muchos. 

*Periodista

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