Eduardo López *
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Estamos en el siglo XXI y todavía está presente el modelo profesionalizante en muchas de nuestras universidades, es decir, el espíritu de la universidad napoleónica campea por muchos recintos universitarios, reivindicando al homo académicus originado en los tiempos de la ilustración del siglo de las luces.  Son muchos los profesionales que se gradúan y se forman bajo un diseño curricular que los prepara para trabajarle a otros, por lo que, es una necesidad apremiante desarrollar procesos de innovación y emprendedurismo, que permita tener a un estudiante y un futuro profesional decidiendo por el mismo, con iniciativa creadora, con propuestas novedosas que lo forjen como agente de cambio.

Vivimos un cambio de época signada por la  sociedad del conocimiento y de la información, que está cambiando los patrones culturales de la humanidad a un ritmo muy acelerado, por lo tanto, no es posible continuar con modelos educativos de carácter profesionalizante, cuando los cambios que la sociedad del siglo XXI demanda, van más allá de los simples saberes, se trata de una sociedad del conocimiento que demanda investigación, innovación y emprendimiento, de manera tal que los saberes sean pertinentes, que sean producto de una renovación constante, de creatividad académica, que facilite procesos  de inserción en un mundo que reclama nuevas formas de producción, nuevos modelos de formación, iniciativas novedosas para gestionar conocimiento, en fin, una universidad empoderada de una visión cultural y científica del mundo, que se pone al frente de un cambio paradigmático y hacer de su quehacer, una propuesta educativa novedosa, como aporte sustantivo a una teoría universitaria contemporánea, pertinente y forjadora de cambios estructurales en el pensamiento, en la naturaleza y en la  sociedad.

Romper con el academicismo implica el desarrollo de aprendizajes significativos basados en competencias, donde la educación forme para la vida, es decir, aprender a conocer, a hacer, a vivir juntos, aprender a ser, como indicaba oportunamente la Comisión Delors.

Hoy es fundamental una pedagogía critica, para la formación de seres epistémico sociales (educador –educando), que impregnados de un espíritu innovador y emprendedor se transformen y que trasformen el medio.

 

*Docente UNAN Estelí.

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