Augusto Zamora R.*
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Viene 2016 cargado de pólvora, felizmente lejos de aquí. En 2016 acabará de decidirse la suerte de Siria, donde la acción rusa pulverizó los planes conquistadores de EE.UU.

El Estado Islámico, en retroceso en Siria e Iraq, verá desmoronarse su efímero califato, aunque esté lejos de desaparecer. Se disolverá en grupos y se dispersará por países.

La crisis por Ucrania entre Rusia y la OTAN estallará por algún lado. Ucrania está en quiebra bajo Gobierno corrupto, la Unión Europea sin fondos y EE.UU. en elecciones.

Japón se rearma contra China y reconstruyen su Ejército alistando la batalla. No solo, claro. Será portaaviones de EE.UU. en la guerra soterrada por controlar el Pacífico.

En Afganistán los talibanes, cada vez más fuertes, seguirán avanzando. Su presión sobre Kabul, último bastión atlantista, no cesa y es creciente el número de sus ataques.

Irán seguirá consolidándose como potencia regional, por el cese paulatino de sanciones tras el acuerdo nuclear. Será, seguramente, la potencia dominante en Oriente Próximo.

La guerra en Yemen ha mostrado las limitaciones de Arabia Saudita. Tras un año de intervención armada, ha sido incapaz de doblegar a los rebeldes utíes-chiitas.

Rusia dará pasos de gigante en la modernización de su ya poderoso ejército. Terminará de neutralizar la guerra económica de la OTAN.

Será potencia ineludible en el mundo.

Se acelerará, en definitiva, la recomposición de fuerzas a nivel planetario, con China marcando el paso económico y Rusia el militar y geopolítico.

az.sinveniracuento@gmail.com

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