Francisco Javier Bautista Lara
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¡Temporada de robos! ¡Temporada de conejos!… La principal amenaza a la seguridad ciudadana son los robos en casas, negocios y a las personas en las calles. Es un fenómeno creciente, no homogéneo en el año, sube en ciertas épocas y lugares ¿por qué? Robar, más allá de la definición penal, es la acción intencional de un individuo o grupo para apropiarse por la fuerza, amenaza, engaño o descuido del otro, de algo que para él o ellos representan valor, por necesidad real o ficticia. Durante algunas temporadas, particularmente alrededor de Semana Santa, Navidad y Fin de Año, días antes y después, existe mayor movilización de recursos financieros, abundan las ofertas comerciales y la publicidad excesiva satura los espacios, ello, en una realidad de desigualdad y pobreza, genera confusas y diversas expectativas de consumo, la ansiedad a tener lo que no se puede, agudiza las insatisfacciones reales y creadas por la ficción de imágenes y mensajes. La abundancia frente a la escasez genera conflicto, puede ser factor de violencia, más cuando es extrema en algunos entornos sociales.

En general los autores de robo, incluso los que utilizan armas de fuego, no tienen la intención de dañar físicamente a la víctima –aunque provocan perjuicio psíquico y emocional por la intimidación-, pretenden apropiarse de algún bien material. Afortunadamente en Nicaragua, el riesgo a sufrir lesiones físicas o ser víctima fatal por el propósito de robarle, es bajo, sin embargo, el temor y la ansiedad que padece el delincuente, los efectos de licor o droga con los que algunos actúan, el nerviosismo en la víctima que puede llevarla a resistir el atraco o enfrentar al autor, puede provocar forcejeo inútil con resultados indeseables. Un consejo: no se resistan, menos cuando el delincuente está armado, lo material que se pierde, no es lo importante. Ese hombre (la mayoría de autores de robo que utilizan fuerza e intimidación son de sexo masculino), es una víctima descompuesta por circunstancias personales y sociales que entendemos o ignoramos. Pongan la denuncia ¿habrá subido la cifra oscura?

Los robos en los que se usa engaño, descuido o confianza, suelen ser cometidos principalmente por niños y mujeres, no enfrentan a la víctima, tienen menor riesgo, nos damos cuenta después que se nos llevaron algo. Enoja e incomoda a la víctima, pero no hay daño a la integridad física. Dificulta identificar al autor, huye, se escabulle entre la gente, o es un consuetudinario ratero que todos conocer e ignoran.

Hay “ladrones de cuello blanco”, que no parecen, que la ambición se los come vivos, son diferentes, corrupción pública y privada, será un asunto aparte, no es el robo al que nos referimos, este provoca un daño moral y social serio contra la confianza en el sistema político y social. ¡Son raterías! Comentó alguien, ¡no! son fatalidades mortales.

¿Cómo prevenir los robos?  En primer lugar: identificar las causas de fondo del fenómeno social global que se incrementa en todos los núcleos urbanos por hacinamiento y desigualdad socioeconómica, por extremos perniciosos entre quienes tienen mucho y los que no tienen nada, provoca resentimiento y quizás respuestas agresivas. Por otro lado hay que señalar el lado negativo de la publicidad y la proliferación del consumismo, el vender y vender, comprar y comprar, trastoca el comportamiento individual y social, ¿y si no tengo dinero, si no puedo adquirir nada? Eso angustia, más a allá del “robo por necesidad” que lasviejas culturas justificaban. ¿Nos percatamos de cuantas personas no tienen nada que comer estos días y que algunas mesas rebalsan de abundancia? al día siguiente botaran las sobras para que otros, cuya dignidad humana se arrastra por el suelo, hurguen en los cajones de basura, junto a perros y gatos callejeros que tendrán su festín navideño de miseria.

Veamos el ropero, los zapatos, las carteras…, preguntémonos ¿qué realmente requiero? “¡Tantas cosas que no necesito para ser feliz!” dijo Sócrates al ver los estantes llenos de mercaderías en Atenas. Todo eso que vemos allí es inútil, sobra.Falta solidaridad.

www.franciscobautista.com

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