José Pascual Ortells Chabrera
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El primer afiche del Champagne lo diseñó Alphonse Marie Mucha para las bodegas Ruinart en 1896; dos años más tarde, en 1898, Ramón Casas diseñó el del Champagne Codorniu, llamado cava a partir de 1972 con la entrada de España en la Unión Europea. Del pintor catalán afirmó Darío: "Casas es uno de los mejores artistas actuales en España". En 1899, Mucha diseñó los afiches del Champagne Moët & Chandon.

El diario La Nación, al anunciar el viaje de Rubén Darío a España, informó que continuaría en sus funciones el mismo "corresponsal político e informativo en Madrid". De modo que tuvo plena libertad para seleccionar sus temas, y solo se ocupó de los asuntos políticos y de las noticias de "una manera muy general". Después de hablar del modernismo anterior a 1900, dedicó otra de sus crónicas al cartel artístico, una de las expresiones más difundidas del modernismo.

"Al escribir mis primeras impresiones de España, a mi llegada a Barcelona, hice notar que una de las particularidades de la ciudad condal era la luminosa alegría de sus calles, enfloradas en una primavera de affiches (francés en el original)”.  

En efecto a partir del año 1898, antes que en otras ciudades españolas, aunque con cierto retraso en relación con Europa, se generaliza en Barcelona la publicidad con carteles. La litografía había revolucionado el mundo de la imprenta con la impresión a color. Los pintores modernistas vieron en esta nueva técnica la posibilidad de acercar el arte al gran público, al tiempo que dignificaban un oficio, según los postulados del movimiento Arts and Crafts. Los empresarios por su parte encontraron en el afiche un eficaz medio publicitario. Así, la irrupción del afiche en las grandes ciudades recibió estímulos como de la industria en Inglaterra, Francia, Austria y Estados Unidos.  

Conocedor de esta realidad, Darío cita en su artículo al francés Cheret, quien aprendió en Londres la litografía y la introdujo en Francia, y a Mucha, quien también en Francia marcó su estilo refinado en torno a la figura femenina, sobre todo en el ropaje estilizado y las joyas de la actriz Sarah Bernardt. Asimismo Darío menciona al británico Aubrey Beardsley y al “yankee Bradley”, quien popularizó el afiche en EE.UU., con una fuerte influencia de los grabados japoneses y del mismo Beardsley.  

Con respecto al cartel modernista, Darío dijo que solo había encontrado trabajos dignos de mención en Cataluña. En el resto de España predominaban los carteles sin originalidad, saturados de clichés formales y temáticos:

"Desde hace largos años, los carteles vistosos se han usado en España para anunciar las famosas ferias de Sevilla, de Valencia, la fiesta de la Virgen del Pilar de Zaragoza, y corridas de toros en días de gala… En ellos se procura ante todo llamar la atención del transeúnte con la reproducción criarde –chillona– de los pintorescos tipos de provincias o majas de grandes ojos y rojas sonrisas, toros y toreros”. 

En Barcelona el ambiente era otro; en 1898 el empresario Vicente Bosch, fabricante de Anís del Mono, había convocado un concurso de carteles:

"Hace algún tiempo una casa industrial muy conocida, la que fabrica el más conocido aún anis del Mono, abrió un concurso para anunciar su licor... Aparecieron ‘trescientes monos haciendo trescientas mil monerías’, como en los clásicos versos pero el mono mejor, el que se llevó el primer premio, fue el del catalán Casas, quien presentó dos carteles con sus monos correspondientes acompañados de dos españolas monísimas (cursiva en el original)”.

Unos años más tarde, en 1901, un empresario catalán radicado en Buenos Aires convocó el concurso de afiches de los cigarrillos París, que contó con amplia participación de europeos y latinoamericanos. Casas fue uno de los ganadores. 

Otros pintores también diseñaron afiches, entre ellos Miguel Utrillo y Santiago Rusiñol; sin embargo, las mayores innovaciones artísticas en el cartel modernista catalán las realizaron Ramón Gual y Alejandro de Riquer. Del primero –escritor, director de teatro, pedagogo y pintor– Darío dijo que su brío y talento "no se discuten”. De Riquer –difusor del estilo modernista en la cerámica, la orfebería, la ebanistería y los herrajes–, escribió: "Es un hábil sinfonista del color". 

Rubenia 27/12/2015

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