Esteban Solís R.
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Con el advenimiento de una nueva elección presidencial y de diputados incluyendo al Parlamento Centroamericano, empieza una febril actividad entre los partidos políticos para forjar alianzas electorales, algunas en apariencias muy numerosas que aglutinan más que a instituciones políticas, sindicales, gremiales y sociales, un cúmulo de siglas con poca o ninguna representación genuina, pero el esfuerzo vale y si llenan los requisitos que exige la Ley Electoral, no hay ningún problema, tienen luz verde para participar en una elección.   

En esta oportunidad quiero destacar el bloque encabezado por el FSLN, que más que una alianza es una coalición que trasciende lo electoral para convertirse en una especie de alianza estratégica con visión de nación, donde convergen instituciones políticas cuyos líderes, en determinado momento de la historia reciente fueron adversarios políticos, ideológicos, incluso, hasta llegaron a enfrentarse con las armas. Hago énfasis que en esta comunión de intereses también hay personalidades que no militan en  ninguna organización política, pero que han venido trabajando con el FSLN para sacar adelante el país.

El Frente Sandinista podría ser el único partido político de este país que no solamente practica el pluralismo político sino que también el pluralismo religioso. No estoy al tanto si hay encuestas  que demuestren si la mayoría de los militantes del FSLN son católicos, como hoy en día se define la mayoría de los nicaragüenses, pero vamos a asumir que el catolicismo predomina en las filas partidarias sandinistas. No obstante, estos datos que voy a proporcionar no pueden pasar por alto porque tienen un significado muy importante y es aquí donde el Frente Sandinista cuenta con el apoyo de un amplio e impresionante segmento de creyentes. En el 2001 una encuesta de M&R Consultores reflejó que el 71.4% de los nicaragüenses se declaró católico y apenas 15.1% se dijo creyente evangélico. Catorce años después la misma firma hizo una consulta al respecto y las cifras indican un crecimiento de los cristianos evangélicos hasta un 32% mientras que los que se definen como católicos se ubicaron en un 49%.

En la coalición que lidera el FSLN Unidad Nicaragua Triunfa, hay dos partidos políticos de orientación cristiana evangélica, Camino Cristiano y Partido Unidad Cristiana (PUC), a mi entender, este último el más grande y mejor organizado del país que cuenta entre sus filas con creyentes de distintas denominaciones y diferentes ministerios. Entre estas denominaciones podemos enumerar a miembros de la Iglesia de Dios, pentecostales,  asambleas de Dios, menonitas, bautistas, apostólicos, nazarenos, cuadrangulares, luteranos, anglicanos, metodistas y moravos.

El presidente del PUC, Daniel Ortega Reyes, comentó en una ocasión que su alianza con el FSLN no era electoral sino que tenía un carácter estratégico, institucional y que eso marcaba una profunda diferencia con las otras alianzas electorales que se forman en la víspera de una elección. “Somos una coalición política desde la perspectiva de la consolidación de la democracia, de un amplio abanico ideológico pero con un programa de gobierno enriquecido y apoyado por los aliados en donde sobresalen los aspectos sociales, económicos, de infraestructura, como el Gran Canal, así como aspectos culturales”, precisa Ortega Reyes.

Que sano para el ejercicio democrático de una institución política como el FSLN, que abrió sus puertas a formaciones partidarias con ideologías disímiles pero dispuestas a trabajar en armonía  con un programa de gobierno que beneficia no solamente a las mayorías, sino a todos los nicaragüenses sin distinción y, parte de este acoplamiento es el Partido Unidad Cristiana, con identidad propia pero enfocado en las tareas que demanda el desarrollo del país.

 
*Periodista.

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