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Las personas somos tan complicadas que ni nos entendemos, ni nos entienden. Vivimos en una época donde nuestras propias palabras importan menos que la de los demás. Momentos de inseguridad nos rodean en las decisiones más difíciles que podríamos tener. Miedo a fracasar sin haber empezado. Metas que en ratos quedan aseguradas en esa parte del cerebro donde todo se olvida en 15 segundos.

Pero así vamos, así somos y así hemos sobrevivido en los últimos años. Los adultos queriendo ser jóvenes y los jóvenes ser adultos, algunos. Criticamos, amamos, lloramos, peleamos y ahí vamos, como dice la canción. Pero nunca estamos solos. Claro nuestra familia siempre nos apoya, ya sean padres, tíos o primos, pero me refiero a los amigos, y a los de verdad, a los que como Roberto Carlos les decimos, mi amigo del alma. 

Se ha dicho que los seres humanos fuimos creados para ser sociables, y el que no tiene amigos, está perdido. Entonces, un amigo es esa persona con la que podemos contar, esa persona que cuando tenemos un problema nos apoya, esa que no nos deja morir por así decir, que nos tiene interés al igual que nosotros a él. Pero a lo largo de la vida el concepto que les tenemos a estas personas varía. 

Por ejemplo, cuando somos niños nuestros amigos son todos, jugamos, hablamos, peleamos, pero siempre seremos amigos porque no hay asuntos por los cuales una amistad pueda terminar, somos felices en esas edades. Cuando estamos adolescentes solo tenemos unos pocos, porque ya vamos viendo la realidad de la vida, que hay gente que se dedica a hacer mal a las demás personas, solo les hablamos a aquellos que no, o que quizás conozcamos desde pequeños, o que simplemente conocimos en la escuela y que nos cae bien y ya. 

Vagamos con nuestros amigos, calculamos mejor las cuentas cuando salimos que cuando estamos en la escuela, armamos mejores planes y le ponemos más empeño a esas relaciones con las personas que son de nuestro agrado, por eso cuando hay alguien que no nos cae bien simplemente lo rechazamos y lo hacemos a un lado. 

Pero es en esta etapa cuando ya vamos decidiendo quiénes serán aquellos que nos van a acompañar en los momentos más difíciles que llegaremos a tener. Pero ya cuando se es adulto, es casi todo lo contrario que cuando estamos niños, porque muchas de las personas con las que solíamos hablar en la escuela perdieron contacto, cada quien toma su rumbo, tenemos nuestros pocos amigos, pero ahora lo que más nos importa es nuestra familia y los amigos fueron aquellos que en un momento nos ayudaron a llegar a donde estamos ahorita mismo.

A como dije, las personas somos complicadas, quizás no todos vivan de esa forma, hay otros que toda la vida tendrán pocos amigos, o quizás ninguno. Pero esas personas hay que saberlas elegir. 

Un romance con alguna muchacha puede ser bonito, pero tal vez, en algún momento ya no le hablaremos por haber terminado mal la relación, pero un amigo siempre estará ahí, y más si es de verdad. 

Repetidas veces peleamos con nuestros amigos por cosas tontas, y al cabo de un tiempo terminan siendo nuestros enemigos, cosa que no debería ser, porque fuimos creados para ser sociales, tal vez nos falta tolerancia. 

Nunca nos damos cuenta de lo que tenemos hasta que lo perdemos, dicen por ahí, y es cierto, debemos de tomar en cuenta a todas esas personas que alguna vez nos ayudaron, porque probablemente necesitan ayuda ahora mismo. Somos seres vivientes destinados a convivir, y no se puede convivir con enemigos o al menos con personas que nos adversan por algún motivo. Debemos perdonar y respetar, y tal vez así tengamos una vida menos complicada. 

Como dice la canción, yo quiero tener un millón de amigos, y buenos amigos. 

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