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A pesar de ser considerado como uno de los principales adversarios de Estados Unidos en la escena global y de lidiar con una guerra mediática, la Federación de Rusia apostó en 2015 a resolver sus diferencias por las vías diplomáticas y el diálogo.

A inicios y mediados de este año, Moscú fue mediador de la guerra civil en Ucrania contrarrestando así la decisión de Estados Unidos de enviar armas letales al Gobierno de Kiev para enfrentar a las regiones de (Donetsk y Lugansk), territorios que buscan la autonomía de Ucrania. 

El presidente de Rusia, Vladímir Putin, y su canciller, Serguéi Lavrov, fueron enfáticos en decir que la guerra civil en Ucrania solo podría resolverse en condiciones de diálogo entre las partes en conflicto (Gobierno y regiones) y no con la injerencia de otros países.

Esta decisión de Moscú fue apoyada --aunque no abiertamente-- por Francia, Alemania, Italia, Eslovaquia, Austria, entre otros países europeos, y puso un alto al fuego en Ucrania, pero evidenció contradicciones agudas entre los países europeos y la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). 

Salida en Siria 

Al igual que en Ucrania, Moscú busca una solución pacifica en Siria, entre el gobierno de Damasco y la oposición, y ha dicho que el presidente Bashar al-Ásad debe ser parte de esa transición. 

Esa imparcialidad permitió que “al-Ásad” --a finales de septiembre-- diera autoridad a la Fuerza Aérea de la Federación de Rusia de bombardear las posiciones de los extremistas del Estado Islámico (EI) en Siria, lo que causó molestia a Washington. 

A criterio de analistas internacionales, EE.UU. se irritó porque la oposición en Siria se aflojó con los ataques  rusos al EI, lo que le perjudicó en su interés de sacar a Bashar al-Ásad del poder. La Casa Blanca reconoció ante ese hecho la necesidad de que Rusia e Irán deben de ser partícipes del futuro de Damasco. 

A pesar de que Turquía derribó el bombardero ruso Sukhoi (Su-24) que participaba en Siria contra el EI, el Kremlin ripostó con cordura ante las provocaciones de Ankara. 

Para Rusia, Turquía violó todas las normas del derecho internacional en la frontera con Siria y dio motivos para una respuesta militar, pero el Kremlin consideró otras respuestas ante la agresión. 

Las acciones de Turquía la llevaron al aislamiento de la arena mundial y al resquebrajamiento con la cooperación rusa. Los turcos pensaron que podían salir de esta situación por los medios diplomáticos, pero ahora tienen una suspensión de la cooperación comercial con Moscú, que se había formado desde el año 2000. Rusia de nuevo apostó a la paz. 

Ojos en Ucrania

Expertos en política internacional creen que el conflicto en Ucrania podría volver a la palestra pública, a inicios de 2016 por el interés de EE.UU. de buscar un conflicto en contra de mundo multipolar que involucra a Rusia, China e India. El Kremlin percibe esa idea como una amenaza que refuerza considerablemente la tensión con Occidente.

Moscú cree que el incremento militar de EE.UU. y la OTAN en Ucrania y la creación de subdivisiones conjuntas con el Ejército de ese país, debe provocar dudas a la seguridad europea.

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