Julio Guerrero Díaz
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Inicia un nuevo año escolar en nuestro país, que trae nuevos desafíos en el campo del conocimiento, no solamente el aumento de la cantidad de estudiantes que ingresa en los diferentes niveles de la educación, sino ¿qué aprenderán? ¿cómo aprenderán? y ¿para qué aprenderán? 

Hoy día ya no sirve la escuela ni los modelos de aprendizaje de hace cien años. La sociedad 2.0, nuestro presente, dará pie a la futura sociedad 3.0 que demanda individuos creativos, emprendedores, críticos, competentes en las TIC, autónomos, con altos dotes sociales, que se adapten fácilmente a los ambientes laborales, capaces de trabajar con cualquier persona, en cualquier lugar y momento. Los educandos de hoy no sabemos qué serán en el futuro, pero deberán tener los recursos necesarios para adaptarse a lo que venga. Esta adaptación tiene que ir construyéndose a través de la educación surgida y desarrollada desde las academias, la pregunta es, estamos siguiendo esta ruta que exige la nueva sociedad, o seguimos con los mismos patrones tradicionales de formar a nuestros profesionales con  los mismos contenidos y las mismas maneras de aprender. 

La sociedad en general y especialmente la comunidad educativa aboga por un revolucionario cambio en la forma de enseñar, de aprender, y facilitar los procesos para formar a los ciudadanos del futuro, que sean capaces de pensar, criticar, emprender, actuar y sobre todo sentirse libres a partir de la propia construcción de su conocimiento. 

Para aproximarse a este modelo, se requiere liderazgo institucional: la cultura digital lleva años instaurada en la sociedad. Las instituciones educativas no pueden permanecer ajenas, por lo que se torna fundamental un liderazgo institucional basado en la construcción de un sentimiento de comunidad sólido, unido a un uso de las TIC desde y para la pedagogía y el currículo como un instrumento que oriente hacia donde se quiere ir, con un grado de flexibilidad que permita ir incorporando nuevos temas en su desarrollo temáticos, en este sentido se tiene que ver la currícula como una bitácora que nos orienta, pero que no es dogma, más bien como un insumo de mucha importancia, pero que se puede mejorar en el proceso mismo de los aprendizajes.

Contenidos, Pedagogía, Tecnología, es una trilogía fundamental, claves para la introducción de las TIC en los procesos educativos: sólidos conocimientos de los contenidos, dominio de competencias pedagógicas y manejo de herramientas tecnológicas y sus posibles aplicaciones. La tecnología no reinventa a la pedagogía, solo aumenta sus posibilidades de ampliar, desarrollar crear nuevas maneras de pensar, hoy no podemos negar este recurso para que haya un aprendizaje más significativo, enseñar y aprender para la vida.  

Para aproximarnos a este modelo planteado se requiere del concurso de las instituciones educativas, asumiendo el liderazgo de la educación, un nuevo rol del profesor y su formación, desde la forma en que se le facilita el aprendizaje de contenidos y apoyo al alumno, y por supuesto la presencia de los padres de familia generando las condiciones para que sea este el que, de manera activa y experimental, construya su propio conocimiento. Es así que tiene que haber una reconfiguración de  estos actores si cada uno asume su rol que le corresponde estaremos contemplando la posibilidad de acercarnos a las demandas que exige esta sociedad tan cambiante.

Solo educándonos seremos capaces de pensar, actuar, cambiar y ser libre, y como decía  Facundo Cabral, hay que bailar con su canción y no con la que le tocan.

*Consultor y catedrático universitario.

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